En el día de la Patria!!

2 en el dia

Es 25 de mayo de 1982, muy temprano por la ma√Īana y a√ļn reina la noche fr√≠a del oto√Īo patag√≥nico. El parte meteorol√≥gico es escupido por las teletipos llegando a las salas de alerta de todas las bases del sur. En todos los casos se repite la misma situaci√≥n, un somnoliento oficial de operaciones de turno, recibe de manos del suboficial de comunicaciones el trozo de delgado papel arrancado de la m√°quina. Con el pasar de sus ojos el mensaje sin√≥ptico es develado.

En el continente, sin fen√≥menos de relevancia en Santa Cruz y Chubut, cielo claro a poco nuboso, con vientos moderados del oeste… Buen tiempo. En Tierra del Fuego, la aparici√≥n de una vaguada de superficie, d√©bil, est√° generando nubosidad media, cielo cubierto con precipitaciones dispersas, aunque con buena visibilidad y techos no inferiores a 2000 pies. El viento moderado del sector Noroeste.

¬ŅY c√≥mo est√°n all√° en las islas?

Una cu√Īa de alta presi√≥n, produce bancos de estrato c√ļmulus entre los 1000 y 2000 pies. La visibilidad es buena, ocasionalmente reducida durante la ma√Īana en algunos kil√≥metros por neblina, pero esto ya no es novedad y mejora r√°pidamente, conforme pasan las horas. El viento moderado del cuadrante sudoeste. No se registran precipitaciones.

SITUACION
La Fuerza A√©rea Sur (FAS) est√° empe√Īada en sus objetivos, que son las unidades navales brit√°nicas que pululan, con dudosa impunidad, por la zona del estrecho y bah√≠a San Carlos.

A√ļn est√°n frescas en todos nosotros, las impresiones acerca de los √ļltimos d√≠as, en los que se hab√≠a lanzado todo contra el enemigo.

Todo avi√≥n en condiciones de volar es puesto en el aire, y el que no, es inmediatamente asediado por nubes de mec√°nicos que, trabajando en turnos interminables, con un cansancio atroz y el fr√≠o quem√°ndoles la piel, a veces sin comer y casi siempre sin dormir corrido m√°s que un par de horas, logran reparar los terribles da√Īos que traen aquellos afortunados que vuelven. Instrumentos que fallan, sistemas que se aver√≠an, motores que entregan todo y m√°s, granizadas de fuego antia√©reo que rasgan el metal como si fuera el envoltorio de una golosina e incluso impactos de aves marinas, que pueden ser tan da√Īinos como una granada. Estos son los enemigos del mec√°nico, ese incansable de buzo azul.

34 en el dia

En la BAM R√≠o Gallegos, a√ļn pesa el dolor de la ca√≠da de Luciano Guadagnini el 23 pasado, quien pag√≥ el precio de haber mandado a la Antelope al fondo de Bah√≠a San Carlos.

Sin embargo hoy saldr√°n otra vez, igual que lo hicieron ayer y como lo har√°n ma√Īana. Quiz√°s el que hoy sea 25 de mayo sea un motivo m√°s. ¬°Por Dios qu√© d√≠a para volar!.

32 en el dia

31 en el dia

12 en el dia

AMANECE
Los Skyhawk del Grupo 5 de Caza, desplegados en Gallegos, esperan en sus refugios. Algunos tenuemente iluminados por el mortecino resplandor de una port√°til, mientras dos mec√°nicos terminan de cerrar una tapa de inspecci√≥n. La humedad condensada rueda perezosa sobre el plexigl√°s de la cabina y cae en peque√Īas gotas del borde de ataque y los tanques suplementarios de las alas.

6 en el dia

Cuatro pilotos emergen de las habitaciones del Casino de Oficiales y con el traqueteo de sus pesadas botas de vuelo, que repercute en los pasillos, se dirigen al comedor donde un soldado silencioso est√° sirviendo el desayuno. M√°s de uno, que cuenta con el raro privilegio de poder dormir un poco m√°s, se despierta y se persigna al paso de sus hermanos que van a buscar la verdad.

El tintineo de las cucharas en las tazas de mate cocido o café con leche, el crujir de las tostadas y algunas palabras leves o una risa contenida. Se oyen tonadas y acentos diferentes entre los cuatro comensales.
La Ranger azul ya está en la puerta, con un soldado aterido por el frío que espera al volante y con el motor en marcha para poder calentarla.

Bolso de vuelo en una mano y con la otra tom√°ndose el birrete para que no se lo lleve el viento emergen y con grandes zancadas se zambullen en la camioneta.

“Que fr√≠o de la ostia ¬Ņno pibe?”

Y el soldado que le contesta con una leve sonrisa.

Al llegar a la sala de pre vuelo todo está listo para dar lugar al briefing. Rápido parte del meteorólogo de turno, indicaciones sobre el lugar del objetivo que ya es cantado y los datos inherentes a la navegación, frecuencias, cursos, niveles de vuelo y el punto aquel en medio del Atlántico Sur en el que una solitaria Chancha, con indicativo París, les dará de mamar para que puedan seguir viaje hacia las islas. Cuatro Skyhawk con indicativo Marte saldrán a golpear la cabeza de playa de San Carlos.

15 en el dia

Todas las mentes del escuadrón trabajan febriles en la solución de los problemas, que surgen con cada día y el de las Patrullas Aéreas de Combate (PAC) es de prioridad.

Han notado que en días anteriores las escuadrillas que atacaban con las primeras luces del día no sufrían el asedio de los Harrier, y también arribaron a la conclusión que el uso del Controlador Aéreo Avanzado (aviones ejecutivos ligeros como el Lear Jet, que volaban en altura coordinando a los aviones en vuelo) delataba un ataque.

Todo listo. Los pilotos vuelven a subir a la chata y se encaminan a la plataforma de despliegue donde los halcones esperan a sus amos. Una bomba Mk-17 de quinientos kilos retardada por paraca√≠das ya pende del vientre de cada avi√≥n, con las cintas rojas prendidas a las espoletas. Los ca√Īones repletos de munici√≥n y los tanques de combustibles colmados.

Al llegar junto a los refugios los hombres saltan del veh√≠culo, despidiendo con una palmada al soldado que devuelve un “No deje una en pie se√Īor” al Capit√°n Palaver.

Al fondo se escuchan los inconfundibles motores de un Hércules que comienza el decolaje, es París que sale para anticiparse a los Marte y ponerse en espera para el reabastecimiento.

√öltimo chocar de manos y alg√ļn abrazo fraternal entre los cuatro que ya se separan, caminando cada uno a su m√°quina. El Teniente Autiero llega a su C-221 mientras le pregunta al mec√°nico como anda. El Alf√©rez G√≥mez est√° caminando en torno al C-209 ayud√°ndose con la linterna para ver que todo est√© en orden. El Teniente G√°lvez se agacha pasando bajo el vientre del C-250 y retira la cinta roja con la leyenda “Remove before flight” dejando viva a la bomba que asegura. El Capit√°n Palaver pone un pie en la escalerilla y mira una vez m√°s al cielo antes de trepar respirando hondo el aire fr√≠o.

5 en el dia

Escucha al mec√°nico exclamar a sus espaldas “Viva¬† la Patria Jefe” y el “Viva” de respuesta se lo lleva el viento del oeste, como queriendo dar el mensaje al enemigo que espera alerta al otro lado del mar.

Luego de la puesta en marcha y tras regular el r√©gimen de las turbinas, uno a uno desfilan rodando por la plataforma, mientras aquel pu√Īado de mec√°nicos los despiden con su ya conocida bandera que trepida al viento.

A las 08:00 las cuatro siluetas se hunden en la noche, ascendiendo hacia el nivel de crucero. Las dos secciones vuelan por separado y no tienen visual entre sí. A los 25 minutos el Teniente Autiero acusa una falla y se ve obligado a retornar, el numeral 4 (Alférez Gómez) duda un instante ya que no sabe donde están el 1 y el 2, corre el riesgo de no alcanzarlos en el reabastecedor y estos no pueden esperarlo consumiendo valiosos minutos de combustible. Aprieta los dientes por la frustración e inicia el viraje para retornar a Gallegos detrás de su jefe de sección.

7 en el dia

La bronca se transmite a los mecánicos que reciben al C-221 que ha retornado, y furiosos se ponen a trabajar en el desperfecto. Los dos pilotos retornan a la sala de pre vuelo donde ya son varios los que se agolpan a escuchar por radio la evolución de los que siguen en vuelo. Palmadas en la espalda y palabras de consuelo surgen de inmediato.

“Ya est√° no te calent√©s, que le vas hacer… Dame el antiexposici√≥n que yo salgo en un rato.”

Palaver y Gálvez siguen adelante. Alcanzan al Hércules y logran empupar con sus lanzas de reabastecimiento a las mangueras que oscilan en el aire. Atenta mirada al liquidómetro que va marcando el llenado de los tanques y al finalizar se desprenden y siguen adelante.

20 en el dia

Sólo un tripulante de Hércules sabe lo angustioso que puede ser ver esas siluetas perderse hacia el naciente, es una sensación de sobrecogimiento y de profunda humildad.

“Que chiquitos que se ven ¬Ņno se√Īor?”

“Hasta la vuelta hermanos”

Es hora de bajar y los Marte inclinan sus morros pinchando la capa de stratus hasta alcanzar los mil pies, confiando a muerte en la indicación de sus altímetros ya que está brumoso y la visibilidad es cero.

Las nueve y diez marca el reloj. Es la hora estimada de arribo y no encuentran la bahía. Vuelven al punto inicial en Roca Negra a sabiendas de que están consumiendo más combustible del previsto. Rumbo 1-8-0, al cabo de un tiempo que parece eterno divisan el Estrecho de San Carlos y en él ven un enorme buque blanco que se destaca en el fondo oscuro del agua. Se preparan para el ataque, alistan el panel de armamento, máxima potencia y pegados al agua se aproximan. La mente trabaja rápida calculando el momento de lanzar, el sudor corre como un río helado desde la sien y la nuca bajando hasta empapar el cuello.

“Cruces rojas… ¬°Guarda Jefe cruces rojas!”

A bordo del Uganda los que est√°n de guardia en cubierta aprietan los dientes esperando los impactos. Los dos Halcones amenazantes se deslizan sigilosos con un viraje amplio por derecha en busca de Puerto San Carlos y dejando atr√°s al afortunado Elefante Blanco.

Siguiendo el contorno de la costa divisan unas construcciones recostadas en una caleta bastante amplia.
Ahora si hay blanco, verificar otra vez el panel de armamento, la altura, la velocidad, vistazo al indicador de combustible que sigue bajando, listos…

La artillería antiaérea abre fuego sobre los atacantes. Los pilotos de Pucará y artilleros de Goose Green no pueden dar crédito a sus ojos, han identificado las siluetas de los Skyhawk que se le vienen encima y les gritan desesperados entre insultos de impotencia.

23 en el dia

“¬°Mierda, es Darwin!” Grit√≥ G√°lvez alertando a su l√≠der del error. Viraron por derecha y se alejaron para alivio de los que est√°n en tierra.

Los nervios aumentan y se hacen dif√≠ciles de controlar, dos pifies y el tiempo sigue pasando y el combustible se sigue agotando… ¬°Y d√≥nde est√° San Carlos!

Divisan un buque color verde y casco negro, lo que, sumado al fuego antia√©reo, les hace pensar que no se han equivocado. Palaver abre fuego con ca√Īones y lanza su bomba al buque mientras G√°lvez hace lo propio sobre las instalaciones del establecimiento.

El escape con rumbo al estrecho y a m√°xima potencia. A Palaver lo preocupa cada vez m√°s lo escaso de su combustible, pero no hay alternativa, hay que seguir hacia el oeste, de vuelta a casa.

Sobrevuelan la Isla Elefante Marino a cinco mil pies, solos en medio de la inmensidad. El indicador de Palaver marca cero (sus tanques habían sido perforados durante el ataque), en cualquier momento la turbina dejará de entregar potencia, ahogada por la falta de combustible. Palaver quiebra el silencio de radio e informa a su numeral de lo que ocurre.

“Me marca cero as√≠ que voy a eyectar, fij√°te y anot√° mi posici√≥n”

“Ok Jefe, suerte”

El Skyhawk de Palaver rompe la formación y comienza a ascender en busca de más altura para asegurar la eyección.

El Destructor HMS Coventry, que navega junto a la fragata HMS Broadsword, al norte de la Gran Malvina, entra en estado de conmoción cuando el operador de radar avisa tener un eco en el lóbulo. Un oficial se acerca a la pantalla y luego de verificar lo que acaba de oír pide confirmación para no atacar aviones propios. Negativo, no hay PAC en la zona.

De la proa del Coventry brota una nube blanca que la envuelve y de ella surgen las estelas de sendos misiles Sea Dart que ascienden a gran velocidad.

Palaver revisa los correajes que lo unen a la balsa inflable, el equipo de supervivencia, la pistola de se√Īales. Mira el reloj una vez m√°s, las 09:10, entonces respira profundo por la mascarilla. Suelta los comandos para llevar las manos a la manija de eyecci√≥n sobre su cabeza.

Debajo, las islas parcialmente veladas por el manto de nubes bajas, entre cuyos c√ļmulos los rayos del sol juguetean y realzan su brillo, encima de todo la inmensa b√≥veda azul. ¬°Que extra√Īamente pac√≠fico que es todo esto!

Gálvez lo está viendo, y ve sin poder creer como las dos estelas blancas marcan el trayecto hacia su jefe de escuadrilla, un resplandor, una nube negra que lanza despojos incendiados que se arremolinan en su caída al mar.

A bordo de la Coventry, el comp√°s de espera se quiebra cuando el operador de radar confirma que el eco se diluye con cada barrido de la antena, hasta desaparecer por completo.

Por los altoparlantes del buque la voz corre confirmando el derribo y la nerviosa algarab√≠a dura apenas tres hurras, luego la nave queda envuelta en el silencio. El capit√°n se restriega las manos, mientras observa a proa los lanzadores que a√ļn humean.

A las 11:40 de la ma√Īana, las cubiertas del A-4B del Teniente Galvez chillan al tocar la pista de Gallegos.

Al mismo tiempo que el Marte restante regresaba a su nido sendas secciones de Dagger (Rango y Bingo), las m√≠ticas “Avutardas” de R√≠o Grande, sal√≠an a buscar lo que se cre√≠a era un emplazamiento radar o un director de tiro instalado en alguna parte de las islas Beaucheme, un conjunto de islotes pr√≥ximos al extremo norte del Estrecho de San Carlos.

La redada no arrojó mayores resultados y las salidas continuaron a pesar de ello.

SAN JULIAN
Nerviosos y expectantes, enfundados en los trajes anti-exposición, caminando de un lado a otro de la sala de pilotos y fumando cigarrillos, a la espera de ese algo que, por instinto, ya se tiene la certeza que se está gestando. Es la espera del repicar estridente del teléfono, que ordenará a los pilotos en alerta prepararse para salir. Y sonó.
La reuni√≥n prevuelo se ejecuta con una calma total. Se hace especial hincapi√© en el silencio de radio, el cual deber√° ser respetado a rajatabla hasta el √ļltimo instante.

3 en el dia

Las instrucciones son claras y atendidas por todos, a la vez que el relato de los camaradas que ya habían estado allí se evocan en la mente.

Los ingleses han intensificado la actividad en la cabeza de playa de Puerto San Carlos, un estuario natural y de aguas mas o menos profundas, que penetra hondo en la isla Soledad, y que permite a los buques de gran calado aproximarse a la costa, desde donde decenas de barcazas mantienen un tráfico incesante desde y hacia la playa. Un constante trajinar de helicópteros también ayuda en la tarea.

11 en el dia

En el fondo del estrecho corredor se encuentra el Establecimiento San Carlos, un conjunto de galpones de esquila y dep√≥sitos de la FIC (Falkland Island Company), en donde los Royal Marines y Para¬īs han establecido su punto de partida para el asalto terrestre.

El terreno se desliza hacia las aguas en suaves pendientes tapizadas de verde turba y salpicadas por manchones blancuzcos y grises de las piedras. Sobre esas laderas y como respuesta a la amenaza latente de la aviación Argentina, numerosas baterías antiaéreas y lanzadores tierra aire Rapier han sido apostados.

Sobre todo los buques se ha reforzado la defensa montando ametralladoras, emplazadas sobre pasarelas y cubiertas. Miles de ojos escudri√Īan el cielo de sol a sol.

19 en el dia

11:03
G√°lvez a√ļn vuela solitario reci√©n desprendido del reabastecedor, cuando de San Juli√°n despegan los Toro, son cuatro A-4C, liderados por el Capit√°n Jorge O. Garc√≠a, el Teniente Lucero como numeral dos, el Teniente Paredi al mando de la segunda secci√≥n y su numeral el Alf√©rez Isaac. Un quinto aparato aborta la salida por humo en la cabina.

Tres bombas Mk-82 BRP penden de los vientres. Los halcones ascienden en el cielo de nubosidad fragmentada y con una visibilidad relativamente buena. Van en busca de Berl√≠n que se haya en espera sobre el Meridiano 65¬į Oeste, al que alcanzan a las 11:45.

Completados los tanques tras la difícil tarea de empupar, los cuatro halcones dejan atrás a la venerable Chancha, que les ha dado de mamar, y descienden al ras de las olas 40 millasantes del blanco para iniciar la pierna final de aproximación al archipiélago.

30 en el dia

Al bajar, la alfombra azul oscuro comienza a mostrar las crestas de un mar picado; sobre las cabezas un cielo hermoso.

Verificar panel de armamento, fluj√≥metro de combustible, tac√≥metro sin oscilaciones. Las siluetas verde y gris se confunden con los penachos de espuma de las olas que chocan contra los primeros pe√Īascos, preludio dela Gran Malvina.Van bordeando la margen norte de Bah√≠a 9 de Julio, con rumbo 1-0-5¬į y ven, sobre la cima de los montes, como se enredan deshilachadas nubes estratiformes, que son el resabio de la neblina matinal que se ha levantado.

Por fin el Estrecho. Est√°n seguros de no haber sido detectados, o al menos es preferible pensar eso porque de todas formas no pueden saberlo.

Ya sobre la isla Soledad, viraje por izquierda para rumbo 3-5-0¬į, formaci√≥n cerrada con50 metros de separaci√≥n entre las aeronaves. Lucero mira por √ļltima vez su instrumental y ve que faltan cuarenta segundos para el blanco.

Ascienden para superar la √ļltima elevaci√≥n del terreno, tras la cual se encuentra el objetivo y al saltar la cima se presenta ante ellos el gran espect√°culo.

29 en el dia

Ese segundo luego que el velo fuera corrido, el lapso entre el silencio de radio mantenido durante todo el vuelo y la orden dada por el jefe de escuadrilla, el instante en el que las im√°genes se agolpan y ordenan a velocidad espeluznante en la mente del piloto. 500 pies sobre el terreno, 340 nudos, panel de armamento conectado, el dedo en el disparador, el chorro de adrenalina que fluye por todo el cuerpo, y cada bocanada de aire que llena los pulmones, y el cielo, y el mar y que peque√Īos que son entre tantas naves, y todo va a estallar ahora, y a donde va el jefe, y donde voy yo.

Media docena de buques se encuentran en la bahía desperdigados caprichosamente.

El reloj da las 12:25.

-¬°Ah√≠ est√°n, al frente!… ¬°Vamos!-

Grita García y los A-4 se pegan a la superficie y descienden por la ladera hasta caer sobre las aguas.

Lucero sigue al líder a su lado y ve una fragata a la derecha, con su proa amenazante apuntando hacia él. Un taconazo al pedal y desliza para poder centrarlo en su mira. Cuidado con el agua, un poco de inclinación de más y los planos tocarían la superficie, desintegrándose en un segundo.

Hunde el disparador, apenas unos disparos y los ca√Īones se traban. Como si hubiera soltado el gancho de una caja de Pandora, la fragata abre fuego y al momento la bah√≠a se llena de destellos y explosiones.

En la costa, los Royal Marines se incorporan y observan detenidamente lo que está por ocurrir. Un grupo de periodistas de la BBCque se encuentra allí, se afana en montar su cámara para poder seguir la evolución de los hechos. A la distancia el silbido de las turbinas llega tardío, ven las cuatro siluetas que se deslizan entre los buques y el valle entero revienta en explosiones y fuegos artificiales.

La dotaci√≥n de un emplazamiento de misiles Rapier se alista velozmente. Las dos flechas que apuntaban hacia abajo se elevan y comienzan a oscilar, cuando el apuntador busca adquirir un blanco. Se√Īal sonora, hay enganche.

-Target Locked… ¬°Fire!-
Los dos misíles parten con un rugido de trueno y se suman al fuego de las naves.

Lucero ya está próximo al blanco, pulsa el disparador repetidas veces y las bombas se desprenden del vientre siguiendo su vuelo final al blanco, palanca todo atrás para saltar la obra viva del buque, instintivamente ladea el aparato para pasar entre los mástiles que cree están a su nivel. Ahora a salir de ahí, y en el preciso instante en el que sobrevuela la nave un terrible impacto bajo la nariz del A-4 lo sacude. Trozos de lo que fuera el radome pasan volando a los lados de la cabina y la brusca sacudida aumenta con cada fracción de segundo.

Los otros tres ya se alejan en espantada, balance√°ndose entre los busques y buscando la brecha para salir fuera del alcance del enemigo, seguidos de cerca por surtidores de espuma que marca su rumbo en el alejamiento, todos los ca√Īones parecen apuntarles. Se alejan de Lucero pese a que √©ste trae potencia aplicada al m√°ximo.

-¬°Me la pegaron, me la pegaron Jefe!-

In√ļtil, pues el VHF se ha resentido con el impacto y no emite, no hay manera que Garc√≠a sepa que pasa con su numeral.

Las agujas del altímetro comienzan a trajinar marcando un perezoso descenso, el horizonte ladeado y manteniéndose recto a duras penas con la palanca toda atrás y a la derecha.

-…Esto es un flan…-

Es la mejor descripción de lo que sus comandos son ahora.
Humo en la cabina, el motor tironea como dudando el entregar potencia y el tac√≥metro pendulea tenebrosamente. Y esas vibraciones…

-…Se me van a soltar todos los alabes…-

El veloc√≠metro marca una velocidad excesiva para la eyecci√≥n segura, pero no hay opci√≥n. Aspira profundo, contrae cada m√ļsculo, aprieta la mand√≠bula, cierra los ojos y lleva las manos a la manija de eyecci√≥n sobre su cabeza.

-…Chau amigazo de fierro…-

La presión del aire que inunda la cabina, el ruido y el cohete del asiento que se enciende y una sensación de estar girando dentro de un lavarropas.

-…No funcion√≥… Esto se la est√° pegando y yo me estoy muriendo…-

El Skyhawk envuelto en humo cae y se estrella en el agua y el silencio reina.

-…No hay dolor… Gracias Dios y decile a los m√≠os que me perdonen…-

Sacudón, golpe de viento helado y ruido otra vez lo obligan a abrir los ojos y se da cuenta que está vivo, colgando del velamen del paracaídas que lo sostiene a menos de cien metros del agua.

Adiós paz y silencio, otra vez dentro del caldero, con el rugir del fuego antiaéreo y cayendo entre los buques, de los cuales el viento trae gritos y ordenes en lengua sajona.

La Avenger y la Fearless sangran sus heridas recién recibidas.

Sumergido en el agua. Con esfuerzo lucha por emerger y las aguas heladas comienzan a carcomerlo. Alcanza la superficie justo cuando la reserva de oxigeno se acaba y se desprende la mascarilla. Con las manos congeladas al primer contacto con el aire intenta inflar el chaleco y la balsa aunque sólo consigue lo primero.

-…Morir ahogado… Eso si que no…-

Lucero clama por ayuda pero su grito es absorbido por el entorno y siente que no es escuchado, para peor el grito se lleva su aliento y el frío que le contrae los pulmones no lo deja volver a recuperarlo.

Con un golpe en el casco de vuelo, un bote anuncia su llegada y con √©l el ca√Ī√≥n de un fusil que amenazante lo apunta.

Lucero sanaría sus heridas y volvería al continente, a sus hermanos del Escuadrón, mas no a casa, pues nunca salió de ella realmente.

24 en el dia

4 en el dia

Los tres Toros restantes se alejan hacia el noroeste buscando las aguas abiertas de la boca norte del Estrecho de San Carlos. En principio separados, el jefe comienza a llamarlos pero solo Isaac y Paredi responden. A García lo escuchan pero no lo ven. De a poco se van reagrupando y entonces notan la ausencia de Lucero.
García, que iba algo más adelante del resto sale por frecuencia e informa:

-¬°Tengo la luz de hidr√°ulica de utilidad prendida… pero no importa, tengo el avi√≥n controlado, sigamos adelante!.-

La Coventry vuelve a entrar en conmoción, cuando el operador confirma tener un eco a la vista. Confirman libre de PAC la zona, no es propio el eco.

El trueno vuelve a rugir sobre la cubierta a proa del buque y las estelas blancas marcan la trayectoria de los misiles que van en busca de su destino final.

Isaac y Paredi no volvieron a escuchar a García y tuvieron que seguir adelante. Ya sobre el norte dela Gran Malvina, el vuelo comienza a ser tenso por otro motivo, el combustible. Isaac observa su indicador y le restan 1500 libras, deben llegar a la chancha.

En el instante en que Paredi es rebasado por Isaac le nota una cinta de color blanco que se desprende del plano izquierdo.

-Est√°s pinchado Turca.-

Le indica Paredi llam√°ndolo por su indicativo y eso inquieta a m√°s a Isaac.

El enlace radial con Berl√≠n se produce cuando a√ļn median 120 millas entre ambos.

-1200… No voy a llegar…-

-Turca a Berlín.-

-Adelante para Berlín.-

-Venga a mí jefe porque no me da el jugo.-

El contacto visual a 15 millas de distancia y con apenas 500 libras de remanente en los tanques, emociona al piloto que corre al mejor empupe de su carrera. El Hércules lo lleva así, en su regazo hasta dejarlo en la final de pista de San Julián.

13 en el dia

RIO GALLEGOS
La sala de prevuelo bulle ininterrumpidamente desde la salida de los Marte, seis horas atrás. Dos escuadrillas inician la planificación en base a lo recibido en las ordenes fragmentarias 1236 y 1237. Se ha podido determinar la posición estimada de al menos dos buques enemigos que pululan en cercanías de la isla Borbón (al norte de la Gran Malvina) y próximos a la boca del Estrecho, las cuales se cree están actuando como trampa misilistica contra las incursiones a San Carlos.

A las 13:35 despega Rayo 2, un Lear Jet LR-35 del mítico Escuadrón Fénix, quien cumpliría la delicada tarea de Control Aéreo Avanzado, servir de nexo entre los distintos servicios de alerta y control, tanto en las islas como el continente, y los halcones.

Los seis pilotos intervinientes se arremolinan junto a un oficial de operaciones sobre la carta de navegaci√≥n, para determinar la mejor penetraci√≥n. Deciden ir por rutas ligeramente diferentes, para cubrir m√°s terreno y no llevar “todos los huevos en una sola canasta”.

La escuadrilla Zeus (1er Tte Velazco; Alf Barrionuevo) por isla del Pasaje hasta isla Borb√≥n y de ah√≠ aproximaci√≥n final al objetivo. La escuadrilla Vulcano (Cap Carballo; Tte Rinke) lo har√≠a por Bah√≠a Nueve de Julio hasta isla Rasa y entonces al objetivo. Ese √ļltimo tramo lo cubrir√°n casi a la par. Tras los c√°lculos de consumo se determina que la carga es suficiente para no tener que reabastecer en el tramo de ida.

21 en el dia

Verifican la hoja de configuraci√≥n, carga completa de munici√≥n para los ca√Īones de20 mm, full de combustible en el interno y los dos tanques externos que penden de las alas, una pepa Mk-17 BRP de 500 Kg en la estaci√≥n ventral.

Entre las 14:00 y las 14:05 despegan cuatro de los seis previstos, dos abortan por falla y el resto sigue adelante. Primero altos para economizar, luego rasantes para evitar la detección.

Al descender y comenzar a volar próximo a las crestas de las olas, el líder Zeus, Capitán Carballo, comienza a notar que un velo de sal se va formando sobre el parabrisas, empobreciendo la visión. Recuerda entonces a ese sonriente mecánico, que lo recibió al pie de la escalerilla en Gallegos y que orgulloso le comentó:

-¬ŅLe gusta como se lo deje jefe?-

Con gran esmero y buena voluntad había repasado el parabrisas, dejándolo brillante e inmaculado, sin reparar en el hecho de haber removido la solución, que el 1er Tte Bioquímico Haggi, había desarrollado para evitar la acumulación de sal marina. Pese a ello, y luego de la tensa navegación, puede apreciar al frente el contorno de los primeros islotes del archipiélago.

Llegaron los Zeus a Puerto Ruise√Īor en la Gran Malvina, primer punto de notificaci√≥n. Quebrando cautelosamente el silencio de radio, llama a Rayo para enterarse de cualquier cambio de posici√≥n en los blancos, o lo que ser√≠a peor, el movimiento de alguna nefasta PAC en las cercan√≠as.

Sin novedad, se deber√≠a continuar entonces con la ruta prevista en el plan, que indicaba continuar a partir de Puerto Ruise√Īor, sobre tierra, con rumbo norte hasta alcanzar Isla Rasa, un diminuto afloramiento rocoso al oeste de Isla Borb√≥n, para luego encarar la etapa final tras la que iniciar√°n la corrida de bombardeo.

Observa la costra cada vez m√°s prominente en el parabrisas, por el lateral divisa las estribaciones de los montes. Si contin√ļa en l√≠nea recta sobre tierra como se le indic√≥ tendr√≠a que sobrevolar las alturas del Monte Beaufort que en su punto m√°s alto alcanza los680 metros. En rasante y con la visibilidad reducida, las posibilidades de llevarse por delante un cerro son elevadas, por lo que decide apartarse algo al oeste de la ruta y mantenerse bordeando la costa y peinando las olas. Escalonado a la izquierda y algo m√°s atr√°s va Rinke, bien pegado a la superficie e imitando a su l√≠der como un espejo. Dentro de la peque√Īa c√ļpula de plexiglas, el casco blanco se agita de un lado al otro verificando que todo marche como debiera.

-¬°Atento que hay una PAC entrando al sur por el Estrecho!-

El aviso, como el graznido de un tero, alerta a los halcones que dan un escueto comprendido y se preparan para el imprevisto. A√ļn est√°n lejos pero no tanto.

Tras cruzar el brazo m√°s alejado de la isla, y dejados atr√°s los peligrosos montes, tuercen su curso al este, en procura de acercarse m√°s a la ruta original.

Isla Borbón al frente. La rodean por el oeste y bordeando su costa norte comienzan a acercarse a la boca del estrecho. Algunas millas más atrás y a la izquierda están los Vulcano.

18 en el dia

15:20
Carballo, quien iba al frente, llega a la conclusión de que están próximos al objetivo y comienza a recorrer el horizonte con sus ojos en busca de las siluetas que ha memorizado hasta el hartazgo.

All√≠ est√°n, inconfundibles. Una fragata clase 22 (HMS Broadsword), navegando hacia el nordeste y seguida de cerca por un destructor clase 42 (HMS Coventry), de cuya identidad no caben dudas, el ca√Ī√≥n de 4,5 pulgadas a proa, detr√°s el amenazante lanzador gemelo Sea Dart, la enorme antena de radar, un m√°stil delgado adelante y una torre negra detr√°s, en el medio de √©stas, la chimenea y los dos grandes radomos como tazas de caf√© boca abajo.

En ese instante por los auriculares de los Vulcano, que iban dos minutos más atrás, surge la voz gangosa del líder Zeus quien le notifica a su numeral haber avistado el blanco e inicia la corrida. Carballo da plena potencia a su turbina y pulsando nuevamente el botón del VHF grita un estruendoso ¡Viva la Patria!

Ante esto, Velasco y Barrionuevo se preparan para atacar, pues ya est√°n cerca. Conectan el panel de armamento y se ajustan las mascarillas de oxigeno, mientras, aguzan sus sentidos en busca de alg√ļn rastro que les confirme la presencia del enemigo y por alg√ļn motivo ambos han olvidan de momento la cercan√≠a dela PAC de Sea Harrier, de la cual han sido alertados.

1 en el dia

Dentro de los buques la convulsión es total. Toda la tripulación grita y corre de un lado a otro para preparar la respuesta, la alerta general suena incesante por los altoparlantes, en el puente dela Coventry, el Capitán David Hart-Dyke y algunos oficiales elevan sus binoculares en busca de los incursores y alcanzan a divisar dos puntos oscuros que se acercan veloces a estribor.

-¬ŅA cual le tiramos se√Īor?- Pregunta Rinke.

-Vamos a la de atr√°s que est√° menos defendida.-

Las naves incrementan su velocidad lo cual se puede percibir por los surtidores de blanca espuma que surgen de sus proas. Al instante ambas se cubren con una pantalla de fuego que produce numerosos surtidores en el agua, aunque a√ļn los halcones no est√°n dentro de su alcance. Es la advertencia.

9 en el dia

Carballo tiene su parabrisas frontal totalmente nublado por la sal, pero por los paneles laterales puede ver bien. Se acerca más y más, el dedo ya sobre el disparador y cuando el buque se presenta nítido de una punta a la otra de su parabrisas la larga, saltando la estructura del buque con un margen algo más holgado. Pegado nuevamente a la superficie se escurre del enemigo mientras detrás se desata un poderoso estruendo.
Casi de inmediato le pregunta a su numeral:

-¬ŅPas√≥ dos?.-

-¬°Si se√Īor… Ac√° detr√°s suyo y a la vista!-

Las bombas han alcanzado al destructor a proa de la banda de babor en un √°ngulo de 45 grados y se han incrustado muy en lo profundo, a√ļn sin explotar.

-¬°Tengo el blanco a la vista y estoy entrando!-

Anuncia entonces Velasco quien ya se prepara.

El Coventry, herido por alguna de las bombas de los Zeus se detiene en seco, con su proa a√ļn apuntando al este,la Broadswordinicia un fuerte viraje a estribor con la intenci√≥n de cubrirlo del nuevo ataque que se vislumbra en sus pantallas de radar.

17 en el dia

Por encima de ellos, dos Sea Harrier (800 Squadron RN al mando del Lt Cdr Neil Thomas), los vienen siguiendo, pero antes de tenerlos a distancia de enganche de sus misiles Sidewinder reciben por radio el llamado del Coventry, ordenándoles abandonar pues están entrando a la zona de cobertura de sus baterías y temen un azul sobre azul (impactar uno de sus propios aviones).

De la proa surge un Sea Dart que se eleva casi vertical, envolviendo al buque en una espesa nube blanca que se suma a la del ca√Ī√≥n de 4,5 que renueva su fuego intermitente con inusitada furia, √©sta vez sobre los Vulcano.

Los Zeus, ya fuera del alcance de tiro de los buques inician un amplio viraje y se convierten en espectadores privilegiados del drama que va a acontecer en segundos.

Ven como los Vulcano se sumergen en el fuego antiaéreo y se aproximan, planchados sobre la superficie.

-¬°El misil, mire el misil!-

Grita Rinke y ambos se quedan hipnotizados viéndolo, una corta llamarada anaranjada, casi blanca, seguida de una estela de humo gris marca el rumbo errático del proyectil, que tras su ascenso, busca en vano el objetivo que le han ordenado destruir, viborea unos instantes y termina alejándose.

En la Broadsword, el operador del Sea Wolf espera ansioso el enganche, la se√Īal sonora surge, lo tiene y cuando va a pulsar el disparador…

El Coventry que maniobra a su lado se interpone en la l√≠nea de fuego y bloquea la se√Īal.
El operador no puede dar cr√©dito a sus ojos y el “¬Ņwhat?” se le ahoga en la garganta.

Velasco, ya pr√≥ximo ala Broadsword lanza su bomba, y franqueando los m√°stiles de la fragata se aleja. La bomba vuela rasante acerc√°ndose al agua. Va corta, rebota en un casi rid√≠culo “patito” y se eleva, entra por la proa de abajo hacia arriba desgarrando la plancha de acero de la banda como si fuera de papel, a gran velocidad va perforando mamparos, provocando da√Īos y focos de incendio. En la plataforma de vuelo de popa, donde el helic√≥ptero Sea Linx se encuentra amarrado, se abre un orificio y la bomba, a√ļn con velocidad, surge cercenando la nariz del Linx y ya detenida cae al agua del otro lado y sin explotar.

-¬ŅSali√≥ dos?-

-¬°Si se√Īor, y vi a su bomba pegar en el casco y el otro que tiene un agujero a la altura de la l√≠nea de flotaci√≥n, tira humo negro!-

El griterío generalizado se propaga por la frecuencia, hasta que un llamado tajante del Vicecomodoro Pereyra a bordo del Rayo los pone en situación.

-¬°Hacer silencio en la frecuencia!-

All√° en lo alto, los tripulantes del Lear Jet est√°n demasiado tensos como para sentir algarab√≠a y pueden poner orden. A√ļn los Sea Harrier andan sueltos por ah√≠ y necesitan escuchar atentamente cualquier aviso que el radar de Malvinas les pueda dar.

Cerca de allí, en la isla Borbón, personal de tierra, hace un alto en su actividad y luego de presenciar el violento ataque, asiste al final.

El Coventry, moribundo, con severos da√Īos, compartimientos inundados , sin energ√≠a ni comunicaciones agoniza durante 30 angustiantes minutos, mientrasla Broadsword, a su lado y tambi√©n da√Īada aunque de menor gravedad, la asiste en un intento in√ļtil de detener el incendio. Termina por alejarse y dedicar su esfuerzo a socorrer a aquellos que ya abandonan el destructor, junto a varios helic√≥pteros que se han sumado a la tarea.

28 en el dia

Alrededor de las 16:00 de éste día martes, 25 de mayo de 1982, el HMS Coventry se convierte en tumba de guerra para diecinueve de sus tripulantes, destinados a descansar por siempre junto a Palaver, García y otros tantos más.

33 en el dia

20 minutos más tarde y varias millas al noreste de la isla soledad, el portacontenedores Atlantic Conveyor se uniría a ellos también, víctima del segundo lanzamiento exitoso de Exocet por parte dela Aviación Naval.

Ahora el regreso, por separado y ascendiendo lentamente.

-Me quedé sin velocímetro.-

Acusa Rinke y Carballo comienza a temer por su “numeral de hierro” ya que as√≠ se le har√° muy dif√≠cil perforar la capa de nubes en el retorno.

Con preocupaci√≥n, barre lado a lado con su vista en busca de su compa√Īero y al cabo de unos minutos divisa, atr√°s y a su izquierda, una estela de condensaci√≥n.

-Ahí estás pibe, voy a vos.-

Al instante surge una segunda estela, no es Rinke. Mejor descender y meterse en la sopa (la capa nubosa) antes que los vean.

22 en el dia

Viaje solitario y silencioso, con la adrenalina que afloja y el temor que sigue ahí. Las piernas se relajan y duelen, las manos tiesas, el sudor que se ha enfriado y produce escalofríos. Los minutos transcurren algo más lentos.

Al fin, al frente surge una l√≠nea parda en el horizonte, que quiebra el infinito azul que ha acompa√Īado a los Halcones a lo largo de su camino de retorno. La costa dentada y filosa de Santa Cruz se muestra con una indescriptible belleza, solo percibida por los ojos de aquellos que la han anhelado tanto.

A lo lejos, Carballo toma contacto con la pista de Gallegos, pulsa el micrófono y con apreciable emoción lo hace saber al control.

-¬°En el d√≠a dela Patria, con pista a la vista… Regresando todos y con la misi√≥n cumplida!-

A lo que se suma la voz de otro Halcón.

-Nunca pensé que la visión de una pista me parecería tan hermosa.-

Uno a uno los A-4B toman pista y la despejan en el primer rodaje a mano. Al llegar a la plataforma una marabunta de mec√°nicos, armeros y pilotos los reciben y los abrazos son interminables.

Esa noche, el asado tuvo lugar en el restaurante del ACA en Río Gallegos, al que asistieron los miembros del Escuadrón. Los empleados les llevaron el libro de oro para que firmaran todos los pilotos y ante un pedido de estos, el Capitán Carballo escribió a modo de encabezado:

“…Con Dios en el alma y un Halc√≥n en el coraz√≥n…”

16 en el dia

EL BALANCE – 25 DE MAYO 1982

-Salidas previstas: 22
-Abortadas: 3
-Cumplidas: 15

Aviones derribados: 3
-A-4B: 1 (Cap Palaver †)
-A-4C: 2 (Cap García † РTte Lucero -eyectado-)

-Buques alcanzados: 5
-Destructor D-42 HMS Coventry (4100 ton.): HUNDIDO
-Fragata F-21 HMS Broadsword (4000 ton.): AVERIADA
-Buque de asalto anfibio HMS Fearless (12120 ton.): AVERIADO
-Fragata F-21 HMS Avenger (3250 ton.): AVERIADA
-Portacontenedores SUFT Atlantic Conveyor: HUNDIDO (Aviación Naval)

-Otros: 1
-Helicóptero Sea Linx (HMS Broadsword): DESTRUIDO

Fuentes:
Dios y los Halcones РPablo Marcos R. Carballo, suplemento 9 Revista Siete Días. Marzo 1983.
Guerra aérea en las Malvinas РBenigno H. Andrada, Emecé Editores 3ra impresión. Marzo 1983.
Halcones sobre Malvinas – Pablo Marcos R. Carballo, Ediciones del Cruzamante. 1984
La batalla a√©rea de nuestras islas Malvinas – Francisco P√≠o Matassi, Revista de la Escuela Superior de Guerra A√©rea N¬į166/167. 1990

8 en el dia

(*) El 25 de Mayo de 1810 es una de las fechas patrias m√°s importantes para el pueblo argentino ya que en esa fecha se conformo el primer gobierno nacional.

Nota del autor:

Los hechos y personajes involucrados en √©sta historia son absolutamente reales, cualquier intento de ficci√≥n ser√≠a in√ļtil, pues, la realidad la supera por mucho. Solo me he tomado la libertad de sugerir con mi pluma, algunos detalles que puedan dar al lector, una imagen del entorno en el que estos hechos se desencadenaron.

Mis disculpas a aquellos que allí estuvieron, si estás palabras resultan escasas para describir lo que sus ojos percibieron.

“…Habr√°n de burlar la muerte cuatro veces en cada misi√≥n: una al cruzar el charco, sabiendo que si caen despu√©s de los 300 kil√≥metros nadie ira a buscarlos; la segunda en el tramo al blanco, acechados por los Harriers; la tercera en el ataque, con el fuego enemigo busc√°ndolos para borrarlos del cielo; y la √ļltima al regreso, de seguro con aver√≠as y otra vez sobre ese solitario mar…”

14 en el dia
Fuentes:
Dios y los Halcones РPablo Marcos R. Carballo, suplemento 9 Revista Siete Días. Marzo 1983.
Guerra aérea en las Malvinas РBenigno H. Andrada, Emecé Editores 3ra impresión. Marzo 1983.
Halcones sobre Malvinas – Pablo Marcos R. Carballo, Ediciones del Cruzamante. 1984
La batalla a√©rea de nuestras islas Malvinas – Francisco P√≠o Matassi, Revista de la Escuela Superior de Guerra A√©rea N¬į166/167. 1990.

36 en el dia

Luis Satini

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