La guerra desde el aire

El Brigadier (RE) Daniel Paredi, oriundo de la localidad de Pir√°n, es un hombre jefe de una familia como muchas que residen en esta zona. Se mantiene sano, activo y vive una vida tranquila.

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Pero Daniel Paredi no es un hombre com√ļn.

Es un héroe de Malvinas, un piloto hábil y experimentado que fue condecorado, que tiene una historia trágica porque vivió una guerra rápida, cruenta, triste.

Un hombre que atravesó esa circunstancia histórica, no se ve todos los días.

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Daniel Paredi mantiene esa postura de soldado, de un luchador que arriesgó la vida, que pudo ganar o perder, pero en ese juego la apuesta es la vida propia.

Un soldado nace, no se hace en el camino, es difícil adquirir ese compromiso cuando la vida está en juego.

Nosotros seguimos con la misma vocación y el deseo de recuperar las islas por la vía diplomática no a través de un conflicto armado. Sabemos qué es la guerra, sobre todo los militares que estamos preparados, somos los primeros que no queremos ir a la guerra porque sabemos lo que significa.

√ď sea, las miserias, los horrores y las desgracias de una guerra.

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Creo que uno tiene que estar preparado para persuadir y llegado el momento habrá que ir al combate, pero en general toda la preparación es para persuadir, dice Paredi en el comienzo del diálogo.

La inevitable pregunta de los hechos de la guerra cae con peso propio y Paredi no puede evitar relatar lo que contó miles de veces desde el 14 de junio de 1982.

Estaba viviendo en la provincia de Mendoza, estaba en el Escuadr√≥n 1 A-4C en la IV Brigada A√©rea de Mendoza y realiz√°bamos entrenamientos a partir del a√Īo 1978/79, en que se plante√≥ un pre-conflicto armado con Chile por unas islas al sur de Tierra de Fuego.

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Nosotros habíamos desplegado un avión de entrenamiento para pilotos de combate, con otro sistema de armas, era el Morane Saulnier MS 760 Paris, hacia Río Gallegos.

Afortunadamente ese conflicto no se llevó a cabo, pero a partir de ahí la Fuerza Aérea decidió que todos los tripulantes, navegantes, pilotos y mecánicos conocieran el terreno donde se hubiera desarrollado el conflicto.

Por esto cada tres o cuatro meses, cada escuadrón aéreo de las distintas provincias del país, se desplegaban para un mes de entrenamiento.

El 2 de abril de 1982 me encuentra en Río Gallegos a pesar de que hacía muy poco tiempo había nacido mi tercer hijo.

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Los hechos de la guerra

A partir de los primeros tramos del relato ya se siente la seducci√≥n de la historia reciente, del detalle de las acciones b√©licas, de los hechos que muchos vivieron desde la Capital Federal o vitorearon a Leopoldo Galtieri en la Plaza de Mayo aquella madrugada del comienzo del oto√Īo de 1982.

Piloteaba un avión A-4C Skyhawk, de origen norteamericano, es un avión monoposto, nosotros decíamos que era un avión para egoístas porque no puede subir nadie más.

Mi primera salida fue el 1¬į de Mayo, no tuve contacto con el enemigo en forma visual pero el radar nos avis√≥ que ten√≠amos un Patrulla A√©rea de Combate (PAC) que estaba integrada por aviones Sea Harrier ingleses.

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Nuestra misión era llegar hasta la isla Gran Malvina, donde hay otra isla más chica que se llama Isla del Elefante, con misiles shafrir, de origen israelí, en busca de aviones o helicópteros enemigos.

Este es un misil muy b√°sico, es casi una ca√Īita voladora. Para dispararle al enemigo hay que ponerse en la cola en un √°ngulo de 30 grados. Los ingleses ten√≠an misiles Sidewinder AIM-9L que se disparaban de cualquier direcci√≥n.

Muchos de mis camaradas fueron derribados porque no tenían bien presente esta arma. En el combate aéreo los pilotos acostumbran a girar en un círculo defensivo para tomar posición de ataque, En ese caso nuestros aviones hacían un radio de giro más amplio, mientras que el Sea Harrier gira más rápido porque reduce la velocidad, queda parado en un punto y podía tomar a nuestros aviones cuando volvían de ese giro.

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La estrategia de los sudamericanos

Paredi relata las acciones bélicas y el interlocutor imagina esos combates que vio muchas veces en la televisión, en películas o en los videos juegos.

A medida que habla acomoda sus manos como dos aviones en combate y describe la maniobra con exactitud. Es memorioso y se ayuda con su experiencia de tantas horas de vuelo.

Me sorprendi√≥ la declaraci√≥n de guerra porque hubo un secreto muy bien guardado. Muchos a√Īos m√°s tarde me comentaba un piloto que fue subjefe de la Fuerza A√©rea que fue a fotografiar las islas y nosotros no nos enteramos y est√°bamos en el sur.

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Fue una sorpresa para muchos. De todos modos creo que la Argentina estaba preparada para la guerra, quizás la Fuerza Aérea no estaba preparada para combatir en el mar. Nosotros nos entrenamos próximos a las costas y sobre territorio. La idea de salir fuera de la costa no era algo que estaba en nuestra mente.

Tuvimos que prepararnos para saber cómo era un ataque a una fragata de estas características.

Nuestro asesor naval nos dec√≠a que estas naves eras casi inexpugnables, que la √ļnica manera de entrar era desde todos los √°ngulos al mismo tiempo. De esta forma se saturaban las defensas antia√©reas y el radar.

Llegar todos los aviones al mismo tiempo era muy difícil porque los aviones salían de distintos lugares. Yo decía que una buena forma era chocar todos juntos arriba de la fragata y que cayéramos sobre el barco y por propio peso lo hundiríamos.

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Empezamos, entonces, a buscar otra manera de atacar. Volar bajo, evitar el lóbulo del radar, o volar en forma paralela, no estar más de 30 segundos en el mismo curso y hacer giros para que la computadora del radar volviera configurarse para buscar los blancos.

Esta maniobra era bastante complicada porque en nuestras prácticas, cuando girábamos, evitábamos tocar el agua con el plano y cuando volvíamos perdíamos el curso de vuelo.

Finalmente se decidi√≥ mantener los aviones en la misma l√≠nea, en forma recta, de manera de estar el menor tiempo posible expuestos al radar. √ćbamos todos a la misma distancia y a la misma altura para evitar la detecci√≥n porque los radares ingleses localizaban un solo eco por su ancho de se√Īal.

Tuvimos √©xito porque los misiles enemigos pasaban de largo entre los aviones. Tambi√©n al no volar uno delante del otro, la defensa del barco, que act√ļa por peligrosidad, no lograba detectar cu√°l era el m√°s peligroso y tiraba al bulto. Esto nos permiti√≥ salvar muchas vidas.

Puro Valor

Daniel Paredi relata con soltura la historia que contó muchas veces. No evita los detalles porque sabe que esos datos son los que más impactan en los que escuchan. Quizás es esa perversidad dominante en los seres humanos. Esa adrenalina que fluye cuando está cerca la muerte o cuando se juega con ella. Estas maniobras se desconocían en ese momento porque la información que nos bajaban nuestros camaradas de la Armada era la forma de atacar de distintos ángulos. Nosotros no teníamos la cantidad de aviones ni los equipos para atacar todos juntos y de distintos ángulos, aparte había que saber dónde estaba el enemigo.

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Entonces se decidió este tipo de estrategia. Y por otro lado nosotros teníamos un breve tiempo para evitar el contraataque. Volábamos en altura para consumir menos combustible y descendíamos para evitar el radar, pero había unos 21 kilómetros en que quedamos expuestos. Los radares ingleses nos localizaban en esa distancia, que eran para nosotros unos tres minutos de vuelo. En cuanto al adiestramiento de nuestros pilotos y los ingleses es el mismo. En todas las Fuerzas Aéreas del mundo, más allá del equipamiento, el entrenamiento es similar. Si tengo un mejor avión voy a tener ventajas.

Enfrentar a una potencia bélica

En un tono m√°s reflexivo, Daniel Paredi responde como un ciudadano que vivi√≥ la guerra de otra forma. Pero ese pensamiento de que la guerra era imposible de ganar era una posibilidad bien concreta antes y ahora despu√©s de 30 a√Īos.

Yo como cualquier otro veía la gente en Plaza de Mayo que gritaba que los íbamos a derrotar, pero yo sabía con quien me enfrentaba, yo no soy un loco, estudio, conozco y tenemos contactos con otras fuerzas aéreas del mundo, sabíamos de su entrenamiento y de su equipamiento.

Pensamos que se pod√≠a hacer alg√ļn acuerdo, pero no lleg√≥. Creo que no pod√≠amos ganar porque Gran Breta√Īa ten√≠a el apoyo de los EEUU y conoc√≠amos perfectamente el equipamiento y la tecnolog√≠a de estos pa√≠ses. Era muy dif√≠cil.

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La derrota de las fuerzas argentinas en la guerra es analizada por Daniel Paredi con reflexión, con sabiduría y fuera de toda emoción triunfalista.

Haber estado en el teatro de operaciones le mostró al piloto que era imposible enfrentarse, y ganar contra las dos más grandes potencias bélicas del mundo.

Intervine en 8 o 9 misiones, pero no siempre llegué. A veces por problemas meteorológicos o porque había una patrulla de aviones Sea Harrier y tuvimos que regresar.

En una de esas misiones gracias al Capitán (Ernesto) Ureta, quien después tuvo una actuación notable en el hundimiento del Invencible, yo estoy aquí hablando con ustedes.

Muchos compa√Īeros no tuvieron la misma suerte, por la nula visibilidad que hab√≠a en las islas. Est√°bamos entre las nubes y el mar con un techo de 20 metros.

Ureta y yo llegamos a las islas y las rodeamos, estos dos compa√Īeros descendieron para el ataque, ambos chocaron con un cerro que no se ve√≠a por la baja visibilidad.

Aquí se mezclaba la vocación de cumplir que los llevó a esto.

En nuestro escuadrón había 17 aviones y 25 pilotos, en los Dagger eran un pocos menos.

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Las bajas de los pilotos fueron¬†43 muertos que cayeron en aviones de transporte o los Lear Jet, que era naves sin armamento que acompa√Īaban a los aviones de guerra y volv√≠an. Las probabilidades de supervivencia eran muy pocas, porque no ten√≠amos equipamiento, no est√°bamos preparados para una batalla aeronaval, a esa altura del a√Īo si un piloto ca√≠a al agua helada pod√≠a sobrevivir entre uno o dos minutos.

¬ŅArgentina en Guerra?

Yo volví a mi casa el 17 de junio, porque finalizó la guerra el 14 y después hubo mala meteorología y nos quedamos unos días más.

El regreso fue muy duro, pero hubo un regreso intermedio.

En general a las tripulaciones aéreas cada tanto nos llevaban a nuestras casas a ver a la familia.

El 8 de junio tuve una misión para atacar Bahía Agradable, mi superior me dijo Рsi vuelve Paredi, se puede ir unos días a casa.

Volví con vida y me fui a Mendoza. Pero lo más duro fue cuando regresé y me mostraron una maqueta de las islas con las posiciones de los ingleses, eso me tocó bastante.

Cuando estaba en Mendoza, fui a un pub y me molestó que la gente estuviera en otra cosa, no pensaba en la guerra. Pensaban en el Mundial del 1982.

Daniel Paredi vivi√≥ en Londres entre los a√Īos 2003 y 2004 como Agregado Aeron√°utico fue muy bien recibido, lo reconocieron como piloto del conflicto, mantuvo una entrevista con el jefe de la Fuerza A√©rea inglesa, piloto de un Harrier que visit√≥ la Argentina.

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La Fuerza Aérea siguió operando hasta el final, el problema fue que la meteorología era mala.

La guerra es bastante complicada, es difícil, no es una película, se pasa hambre, no llegan las municiones.

Ese día, 14 de junio, estaba por salir en una misión y nos dicen que la guerra había terminado.

Entre el 2 de abril y el 14 de junio la Argentina no estuvo en guerra, s√≥lo una parte del sur del pa√≠s estaba pensando en el conflicto, la mayor√≠a estaba con el Mundial de Espa√Īa.

En Inglaterra se vivió de otra forma. Cuando una persona ingresa al castillo de Windsor y observa la cantidad de estandartes que tiene el ejército inglés de tantos conflictos armados en los que intervino y ganó, esto, para ellos no era nada.

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Para nosotros fue la √ļnica guerra contempor√°nea, los ingleses est√°n en permanente conflicto. Por otro lado, los pilotos de ambos bandos son camaradas, se llevan bien, esta es una profesi√≥n. Los pilotos argentinos tienen un bajo perfil, la guerra la hablamos internamente, yo he olvidado muchas cosas y acepto hablar cada vez que un periodista se acerca en esta fecha. Para el final el Brigadier Daniel Paredi no se mete en pol√≠tica pero cree que esta es una causa nacional.

En alg√ļn momento podremos recuperar Malvinas por la v√≠a diplom√°tica, no s√© cu√°l es el mejor camino. Deber√≠amos ser amigos o poner trabas, no lo s√©, pero creo que en alg√ļn momento deber√≠amos recuperar las islas. Los ingleses saben que en unos a√Īos van por la Ant√°rtida, por sus riquezas y el agua dulce.

Con Gibraltar pasa lo mismo, es la puerta de entrada al Mar Mediterráneo. Son países que piensan estratégicamente con visión de futuro, por eso no las van a entregar nunca.
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‚ÄúAd Majorem Dei Gloriam‚ÄĚ

El Soberano Comandante Prepósito General de la Orden de Loyola

Con la bendición apostólica de SS Benedicto XVI y habiendo observado los Méritos y Virtudes de S.E.
Al Brigadier Don Daniel Alberto Paredi, Caballero del Aire
Le confiere la Dignidad de Muy Augusto Caballero Gran Cruz.

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Con todos los Honores, Preeminencias y Distinciones inherentes a la misma, para que sea reconocido con acato y respeto como Miembro de Nuestra Orden, Concebido en el Cuartel Maestre, en el d√≠a de Santo Tom√°s Moro, a√Īo del Se√Īor 2010; en la Ciudad Aut√≥noma de Buenos Aires, Metr√≥polis Universal de Pueblos y Culturas “Cuna de la Nueva Humanidad”

 

La Gazeta
Luis Satini
Fotos: Flia. Paredi

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