Lanzamiento de carga sobre Darwin y Pradera del Ganso

Lanzamiento desde el interior de un Avi√≥n H√©rcules C-130 de la Fuerza A√©rea Argentina de armas y pertrechos en la Base A√©rea Militar “C√ďNDOR”, Malvinas.

Hace 48 d√≠as que estoy operando en la zona de conflicto. Habiendo cumplimentado a la fecha diversos tipos de misiones entre las cuales se incluye traslado de personal y carga en general, armamento, munici√≥n, v√≠veres, veh√≠culos, evacuaci√≥n de heridos, exploraci√≥n lejana, reabastecimiento en vuelo, entre otros, no obstante el destino nos ten√≠a reservada una misi√≥n que en mi fuero m√°s √≠ntimo la reconoc√≠a por el alto grado de riesgo que entra√Īaba.

La hoja de misión que nos entregó el jefe del Grupo, reflejaba una tarea potencialmente realizable, cuya trascendencia e importancia descontamos, ya que de concretarse, posibilitaría mantener la operación de una Base Aérea asediada por aire y mar durante casi tres semanas.

HOJA DE MISI√ďN
Tarea: Lanzamiento aéreo de carga.
Zona de Lanzamiento: Darwin y Pradera del Ganso (Goose Green) (Isla Soledad). Tripulaci√≥n: Comandante: Mayor PALAZZI, Primer Piloto: Vicecomodoro SANCHOTENA: Navegador: Vicecomodoro TRIBIANI; Mec√°nicos: Suboficial Auxiliar ROMERO, Cabo Principal TORRES; Auxiliares de Carga: Suboficial Principal AREVALO, Suboficial Principal S√ĀNCHEZ.
Aeronave: C-130H Hércules TC-68
Carga lanzada: 8 (ocho) contenedores A-22 de 1000 kilos de capacidad cada uno
Responsables de la preparación: Ca Apy Lanz Parac 4
Fecha: 19 de mayo de 1982.
Unidad Operativa: I Escuadrón del Grupo I de Transporte.

Las cosas estaban así planeadas. Debíamos de planificar los lanzamientos de manera de aprovechar las pocas ventajas en nuestro favor, la sorpresa entre ellas.
En base a ello nos pusimos a planificar, ruta de acercamiento, altura de vuelo, procedimiento de escape, de emergencia, etc.

Considerando que Puerto Darwin fue hasta ese momento el punto más castigado de la zona, con bombardeos continuos, punto probable de desembarco, nudo de comunicaciones, base de la Fuerza Aérea (enemigo No 1 de los Británicos que bastante preocupados los tenía), era indudable que debían tener, por lo menos bien controlados los movimientos, tanto aéreos como terrestres.
Debíamos respetar la hora de lanzamiento, por estar coordinada con nuestras propias defensas antiaéreas, los márgenes de sorprender o evitar ser descubiertos por la inteligencia Británica, se estrechaban.
La altura de lanzamiento (600 pies, ya que la técnica así lo exige), por lo que el ocultamiento a esa altura, volando casi cinco minutos por terreno llano, a 130 nudos de velocidad nos hacía vulnerables a la vista y al fuego enemigo.
Estos eran parámetros inamovibles, que no podíamos modificar, ya que debían ser respetados en un todo.
Nos quedaba el análisis de la ruta de acercamiento, divididas en dos fases: la de navegación sobre el agua o de aproximación: y la navegación sobre las islas o de acercamiento y fase final.

Para la primera en base a experiencia en vuelos anteriores deb√≠amos hacerlo en vuelo rasante a 50 pies 5 del agua, con los inconvenientes l√≥gicos de este tipo de vuelo, principalmente el empa√Īamiento de los parabrisas por la humedad salina del mar, que imped√≠a toda visi√≥n pero con la gran ventaja de no ser captada por los radares enemigos.
Para la segunda se eligieron dos rutas probables, dependiendo de la meteorología de la zona a sobrevolar.

Una directa, por la Bah√≠a Navidad, ideal pues era la m√°s corta, exist√≠an elevaciones que nos ocultaban de la vista, terreno escarpado y cruz√°bamos despu√©s de sobrevolar elevaciones de 1.800 pies, casi a 90¬į el canal que separa las dos islas, y lleg√°bamos de inmediato al punto inicial de lanzamiento situado al sur de puerto Darwin.

En el caso que la visibilidad y techo nos impidiera esta ruta, planificamos una más al sur, por la bahía de la Reina Carlotta, volar a lo largo del canal, dejando puerto FOX a nuestra izquierda para llegar al punto inicial de lanzamiento.
Esta √ļltima ruta ten√≠a el inconveniente que se volaba terreno llano a la entrada sur del canal, normalmente ¬†patrullada por fuerzas navales y a√©reas enemigas y resultaba seis minutos m√°s larga que la anterior.
Para las dos rutas, la altura de vuelo era de 50 pies, como m√°ximo nuestra √ļnica arma de defensa.

La cruda realidad de la guerra me hizo comprender que esta era la primera misión de lanzamiento de carga en combate y nosotros éramos los elegidos.
Los innumerables entrenamientos efectuados en estos a√Īos, deb√≠amos ponerlos en pr√°ctica, ante un enemigo que indudablemente iba a impedirlo.

Creo que sería oportuno en este relato, más o menos esquemático y dejando de lado todo lo que puede llamarse tecnicismo o profesionalismo, tratar con simpleza y sencillez, con palabras comunes, sin observar las normas de narración, pues no soy escritor, incógnitas, dilemas, dudas, temores, incertidumbres y por no decir, azar y suerte a que está sometido un ser humano normal, que debe cumplir una misión de esta naturaleza.
Debíamos cumplir la tarea, llegar al objetivo, efectuar el lanzamiento y regresar a casa.
Cinco dividida por tres y le dar√° la altura aproximada en metros.
Un simple juego del gato y el rat√≥n, con la √ļnica desventaja que nosotros √©ramos el rat√≥n, y a la luz del d√≠a, con buena visibilidad, techo ideal para caer en la trampa y no con mucha velocidad frente a los medios a√©reos enemigos.

Planteadas así las cosas, determinamos la hora de despegue que fue fijada antes de la hora de lanzamiento.

Se efectu√≥ la reuni√≥n previa al vuelo, nuestros mec√°nicos HOMERO y TORRES, chequearon bien nuestro H√©rcules cargando el combustible necesario para X horas de vuelo, nuestros auxiliares de carga AREVALO y S√ĀNCHEZ alistaron la carga y chequearon todo el sistema de lanzamiento, se ech√≥ el √ļltimo vistazo a las rutas de aproximaci√≥n y fundamentalmente a la de acercamiento, rogando que la nubosidad remanente en las Islas nos permitiera volar la primera alternativa y nos fuimos al avi√≥n.

Faltan treinta minutos para el despegue, a sus puestos, chequeamos nuestros chalecos salvavidas, rol de emergencia, amerizaje, abandono del avión en tierra o en mar.
Pero hay un detalle que nos result√≥ extra√Īo; no existi√≥ el tradicional apret√≥n de manos con deseos de buena suerte del Jefe del Grupo, con que desped√≠a siempre a todas las tripulaciones antes de cada vuelo, y en esos pensamientos est√°bamos cuando el auxiliar de tierra dice:
‚ÄĒ ¬°Libre el tres!…
Y a partir de ese momento nos dedicamos exclusivamente a la tarea específica de cada tripulante, aislándonos de los que nos rodeaban.
‚ÄĒ ¬°Girando el tres! (contesta el piloto) luego el 4, el 2 y 1. Cuatro motores en marcha, r√©gimen normal, sin novedad.
‚ÄĒ ¬°Puertas cerradas!
‚ÄĒ ¬°Carreteo! ‚ÄĒ posici√≥n de cabecera.
‚ÄĒ ¬°Faltan dos minutos para el despegue! ‚ÄĒ advierto ‚ÄĒ despegue.
La “Chancha” se eleva pesadamente prendida de sus motores con sus 155.000 Lbs. a cuestas y en sus entra√Īas 16 toneladas de esperanzas para esos¬† Argentinos que est√°n resistiendo hace diecinueve d√≠as el asedio enemigo.

Eran las X horas.
Atrás quedó la pista y en ella todas las incógnitas, dudas y temores.

De aquí en más, un solo objetivo: llegar a la zona de lanzamiento; una sola idea: efectuar el lanzamiento, un sólo deseo: volver con la misión cumplida, listos para la próxima.
Allí al frente el mar, más allá las Islas y envolviendo todo nuestra tarea propiamente dicha, después de seguir  rutas de diversión nos internamos decididamente rumbo al objetivo a volar sobre el mar a 50 pies (15 mts.).
‚ÄĒ Navegador a Piloto: rumbo 076 grados, velocidad 230 nudos, descienda y mantenga 50 pies de altura.
En ese momento dirig√≠ la vista al puesto del mec√°nico y vi la cara de satisfacci√≥n del “Cuc√ļ”, (no le gustaba volar a m√°s de 100 pies de altura y not√© un gesto de aprobaci√≥n).
Volábamos en rumbo de aproximación, eran las X hs, estábamos a 10 minutos del punto de chequeo de navegación, y a 30 de la hora de lanzamiento donde iniciáramos rutas de diversión para evitar que por nuestro rumbo determinaran nuestro destino.
Parabrisas empa√Īados, bruma sobre la superficie del mar, silencio de radios, silencio de voces, silencio de ¬†todo, los √ļnicos que hablaban eran los motores y nuestros pensamientos… ¬°¬°¬°Qu√© pensamientos!!!

De repente una voz, la m√≠a que instintivamente dice: ‚ÄĒ Chequeo de 20 minutos afuera ‚ÄĒ (significa efectuar ¬†una serie de tareas pues nos encontr√°bamos a 20 minutos del lanzamiento), los pensamientos desaparecen, todos se acomodan en sus asientos, los auxiliares preparan la carga, los mec√°nicos miran todo el panel de instrumentos que ajustan a√ļn m√°s los cinturones de seguridad, la modorra se va; chequear los √ļltimos datos de lanzamiento, trato de identificar las Islas que se comienzan a vislumbrar en el horizonte, estamos muy abajo, estoy atrasado o adelantado, desplazado a la izquierda o a la derecha de la ruta, (confieso que me asaltan ciertas dudas).

A ver, a ver, all√≠ est√° la Isla con forma de gancho, ¬°estoy en ruta!, lo compruebo por radar, estoy en tiempo, pero ¬°qu√© alta es! no la imaginaba as√≠, la hac√≠a m√°s plana, debo rodearla, por la izquierda, por la derecha, no, por la izquierda, no, no, que veo, algunos caser√≠os, ya es tarde, le hab√≠a dado el nuevo rumbo al piloto y all√≠ √≠bamos, otro viraje a la derecha … no, no tan escarpado que estamos muy bajos, ¬° Qu√© costas altas y cortadas a pico !, pues nos alegramos porque era una defensa con la vista. Qued√© sorprendido porque era la primera vez que ve√≠a las Islas de d√≠a, pues siempre lo hice de noche.

Nuevamente la ruta, pero el caser√≠o que pasamos, ¬Ņno nos habr√°n detectado?, viraje a la izquierda, a√ļn volamos sobre el agua, buscamos desesperadamente la entrada del canal Navidad, bordeamos la ladera de 600 pies de altura, estamos a√ļn lejos para definirlos y estar seguros, una capa de nubes cubre la parte superior de elevaciones, abajo, buena visibilidad.

Nos acercamos m√°s, distinguimos mejor la costa, all√≠ el estrecho al frente, parece que est√° con techo alto, podremos pasar… ¬°Ojo! ‚ÄĒ le digo al piloto, una vez adentro, el terreno sube pues dejamos el mar y sin visibilidad debemos subir y quedar expuestos a ser descubiertos, por las dudas rumbo de escape 210¬į a la derecha, para tomar la ruta de alternativa.

Estamos a 5 millas y se ven perfectamente las laderas, techo suficiente, visibilidad horizontal buena, seguimos adelante, se va aclarando el panorama, el primer inconveniente superado.

Volvemos pegados al terreno, subiendo y bajando colinas, dibujando el terreno, ovejas que corren, cruzamos caser√≠os, casas, establos, campesinos con azadas al hombro, extra√Īados por la inmensa mole tan cerca de sus cabezas, sembrad√≠os, chequeo de 10 afuera, se siguen completando las tareas. Piloto ‚ÄĒ Navegador, cambio de rumbo, llegaremos a una zona de altas laderas (1.800 pies de altura), del otro lado est√° el canal, tiene que largarse abajo lo m√°s r√°pido que se pueda.

Llegamos, son las X hs. Al frente, un cord√≥n de afiladas puntas de rocas desnudas y que corre de sur a norte y forman la pared oeste del canal. Impresionan, parecen que quieren raspar la panza de la “Chancha” y de repente todo flota en el aire, me siento liviano, es que Palazzi, lo hizo como todos quer√≠amos, aunque nos sentimos inc√≥modos por las maniobras.. . lanz√≥ la Chancha hacia abajo con todo, buscando la proyecci√≥n de los 30 pies de altura sobre el agua del canal, todo sereno, mar sereno, avi√≥n sereno, susurro de motores, ninguna alerta de radio, todo normal y controlado, pero una visi√≥n nos hizo volver a la cruda realidad: a nuestra derecha los despojos cadav√©ricos e incendiados del “Carcara√Ī√°” nos estruj√≥ el coraz√≥n, no pod√≠amos dedicarle m√°s que un pensamiento, est√°bamos a 7 minutos de la zona de lanzamiento y a 2 minutos del punto inicial.

Pero . . . c√≥mo and√°bamos con respecto a la hora de lanzamiento??, miro mi reloj y el muy ******* me dice: “Faltan 13 minutos para la hora y estamos a 7 de la zona vamos adelantados 6 minutos: ¬Ņpor qu√©?.

Muy sencillo, mis c√°lculos de tiempo de vuelo estaban previstos para la ruta m√°s larga y hemos recorrido la m√°s corta; deb√≠a perder esos 6 minutos, est√°bamos muy cerca del punto final, all√≠ nos dimos reci√©n cuenta, que a bordo iba otra persona que por ser compa√Īero de promoci√≥n estoy inhibido de hablar, que nos dice en voz incomprensible: “La hora de lanzamiento se cumple exactamente, sin diferencia de segundos”.

Nuestro Jefe de Grupo I de Transporte había hablado.

El se√Īor Comodoro Jorge MART√ćNEZ, que silenciosa y profesionalmente hab√≠a estado observando detalladamente toda la operaci√≥n, y que con su oportunismo y parquedad intervino en el momento justo y adecuado, ordenando lo necesario de acuerdo a las circunstancias. All√≠ comprendimos porqu√© no nos hab√≠a despedido, ¬°EL VENIA A BORDO!.

Piloto – Navegador, giro de 360¬į por la derecha, ¬°¬°YA!!

Iniciamos el giro en el lugar más crítico de la navegación, a sólo 22 km de la zona de lanzamiento; el giro que tardó más tiempo en todo el vuelo, 6 minutos interminables, eternos. . .

Chequeo 1 minuto afuera, zona de lanzamiento recorrida, “Luz Verde” carga afuera, salida normal, paraca√≠das abiertos…. mantenga el rumbo y velocidad, carga en tierra sin novedad…, mantenga rumbo y velocidad 140, rumbo a las laderas altas al frente, rampa cerrada, abajo, abajo 50 pies, por la izquierda rumbo 310¬į, m√°s abajo, m√°s abajo, m√°s a la izquierda, velocidad 230 kil√≥metros, dele canela, no se preocupe, al frente hay agua, dele canela, m√°s abajo es el canal, ya estamos, la visibilidad se reduce, ahora rumbo 010¬į por la derecha, si ve la costa izquierda p√©guese a la costa, volamos pegados al agua, son altas las monta√Īas de la izquierda, y nos protegen de las vistas enemigas, a nuestra derecha el Puerto de San Carlos, vamos en busca de la salida norte del canal, como quien asciende del fondo del mar a la superficie en busca de aire.

Péguese más a la costa, ojo que el estrecho se cierra y es de 5 kilómetros de ancho, tiene elevaciones a ambos costados.

Las puede ver, all√≠ est√°n, un poco a la derecha, rumbo 030¬į, as√≠ est√° bien, ya estamos pasando, ojo a la altura, vamos muy abajo, mire el radio-alt√≠metro, indica 20 pies, ¬° ojo ! al frente hay riscos de 130 pies de altura.

Todo bien, estamos en la bah√≠a, vaya girando lentamente hacia rumbo 330¬į por izquierda, la inclinaci√≥n de los planos, acu√©rdese de las pr√°cticas en el Golfo San Jorge, y dele “Marmita” (motor) ya estamos en mar abierto rumbo a casa.

Todo es silencio, todav√≠a faltan 30 minutos para dejar atr√°s todas las estribaciones de la Isla Soledad, que inicialmente cruzamos por el sur y bordeamos por el norte, una que otra sonrisa se va dibujando en los rostros, empezamos a relajarnos, a cambiar de posici√≥n a aflojarnos un poco los arneses de asiento, se encienden varios cigarrillos, hay palmadas y un grito al un√≠sono…

“LO CONSEGUIMOS, EL PRIMER LANZAMIENTO DE CARGA REAL EN ZONA DE COMBATE”

Quedaban atr√°s 13 a√Īos y 8 meses de la primera vez que hab√≠a dicho “Green Light”, si, as√≠ en idioma saj√≥n, en una Base de entrenamiento, con la diferencia que hoy digo: “Luz Verde” en defensa de mi Patria.
Lo demás fue rutina, aterrizaje a las X hs., después de X horas de vuelo.

El relato pertenece al Vicecomodoro TRIBIANI (Navegador de H√©rcules), que realiz√≥ junto al entonces Comodoro OLEZZA el Primer Vuelo Transpolar en C-47 A-05, durante el a√Īo 1965). (Una versi√≥n del DC-3)

 

Luis Satini

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