Prisioneros de guerra en San Carlos y a bordo del buque “St Edmund”

Desdela Bahía Ajax(San Carlos), los Prisioneros de Guerra fuimos embarcados en el buque “Saint Edmund”, finalmente en este transporte  arribaríamos posteriormente al continente.

El viaje finalizó con nuestro desembarco en Puerto Madryn el 14 de julio de 1982, un mes después de finalizados los combates en Puerto Argentino.

La mencionada nave, integraba el contingente naval británico, su tripulación era civil, de diferentes nacionalidades, el personal de cocina y el destinado a la tarea de distribución del racionamiento era de origen chino.

Son innumerables las anécdotas que podrían relatarse, pero este artículo tiene como objetivo principal recordar a los Prisioneros que, en el Frigorífico y en un sector del buque, compartimos un lapso  de nuestras vidas y mencionar solo algunas de ellas para permitir a los lectores conocer el desarrollo de esta triste etapa de la guerra.

Los números en cursiva corresponden a los camarotes asignados, las jerarquías eran las correspondientes al año1982, acontinuación se consignan los nombres y apellidos, entre paréntesis el número de Prisionero de Guerra otorgado por los ingleses finalmente, el cargo que desempeñaban y Unidad a que pertenecían.

-502

Vicecom Enrique José Viñales (334)  (Componente FAA – Serv de Construcciones BAMM)

Vicecom Oscar Luis Aranda (336)  (Componente FAA – Jefe del Centro Información y Control CIC)

Vicecom Roberto Manuel Gamen (337)  (Componente FAA ex Gte LADE en Malvinas, 2do Jefe BAMM)

Vicecom Esteban Luis Correa (338) (Componente FAA – Jefe Grupo Operaciones Especiales)

-581

Vicecom Alberto Alegria (335) (Componente FAA .Jefe de Operaciones)

Vicecom Hector Gilobert (333) (Jefe BAM Darwin)

Vicecom Auditor Eugenio Miari (010) (Secretaría de Justicia dela Gobernación)

Tte (FAA) Abelardo Félix Alzogaray (569) (Componente FAA – ROA)

-580

Comodoro Guillermo Mendiberry (330) (Componente FAA – Jefe de Inteligencia)

Vicecom Saúl Costa (642) (Componente FAA)

Vicecom Eduardo Giannattasio  (332) (Componente FAA)

Alférez Gustavo Lema (669)

-579

Vicecom Juan José García De Diego (331)

Tte (FAA) Horacio Enrique Calderón (648)

-576

Civil José Luis Núñez (456) (Operador Radio Dest Icia)

Civil  Bernardino N. Garcia (457) (Operador Radio Dest Icia)

-575

My  Odon (FAA) Roberto Orlando Stvrtecky (540) (HM Malvinas)

Capellán (FAA) Pbro Gonzalo Pacheco (613) (Componente FAA)

-504

Vicecom Néstor F. Gimenez Ortiz (683) (Componente FAA)

-191

Comodoro Héctor Luis Destri (537) (J BAM “MALVINAS”)

-192

Comodoro Carlos Bloomer Revé (S 05) (Secretario General de Gobierno dela Gobernación)

Algunas anécdotas del Frigorífico en San Carlos y a bordo del buque “ST EDMUND”

Los primeros días del mes de Julio de 1982, los Prisioneros de Guerra que estábamos enla Planta Frigoríficaen San Carlos, desde el 17 de junio,  fuimos embarcados, mediante un helicóptero, en el buque transportador inglés “Saint Edmund”, mercante que habitualmente cruzaba el Canal de la Mancha.

Previo a ello los ingleses prepararon unas duchas a la intemperie, con paños de carpa y agua caliente. Allí nos hicieron duchar, a la voz de: “Rapídio, caraujo”, vocablos que habían aprendido junto a otros, que los argentinos se encargaban de enseñarles a modo de distracción.

El que escribe estas anécdotas, tuvo durante la ducha que duraba breves instantes – el agua caliente,  provenía de un tambor de 200 lts colocado en la parte superior del dispositivo –  el mismo turno que un Teniente Coronel que años mas tarde sería su Comandante de Cuerpo en Bahía Blanca.

Recuerdo que la ropa interior del suscripto era irrecuperable por el tiempo de uso, por lo que decidió arrojarla, con disimulo y algo de vergüenza, a un fuego que había cerca del lugar de baño en el que se calentaba el agua caliente.

Antes de producirse la asignación de sectores y camarotes los prisioneros fueron objeto de una detallada revisación, por parte de un facultativo, incluida la apertura de glúteos por si existía algún émulo del personaje de la novela “Papillón”

Quizás esta actitud haya obedecido a la circunstancia de haber encontrado en la revisación a un Jefe del Ejército que poesía desarmado entre sus pertenencias, el fusil FAL de dotación.

Un suboficial interrogador inglés que acompañaba desde el inicio a los Prisioneros y que por su fisonomía, petizo y gordo, había sido bautizado “el Gñomo”  (no gozaba del aprecio de nadie), ante lo ocurrido exclamó: ¡Que me ha hecho! (no era la primera revisación de la que participaba).

Aun permanecíamos en la parte superior del buque cuando los prisioneros lo vieron partir en un a barcaza con su equipaje, despidiéndolo “afectuosamente” con la mano.

La lectura de los libros en razón de su escasez, se realizaba por  “fascículos”, es decir se desarmaba el libro en cuadernillos, respetando la cantidad de hojas de cada capítulo. Recuerdo que leí “El Círculo Matarese” de Robert Ludlum, pero no lo hice por capítulos correlativos sino mezclados, según se fuera consiguiéndolos. A pocos días de llegado a Bahía Blanca, mi lugar de residencia, adquirí un ejemplar de la obra y recién entonces pude entender su trama.

Los canjes de “fascículos” se realizaban por lo general durante los “recreos”, lapsos en los que los ingleses nos sacaban a tomar aire, el método empleado  era a viva voz: “Cambio tales hojas de tal obra por otras del mismo libro”.

Con relación a “canjes”, los viciosos, entre los cuales estaba incluido, cambiábamos postre y golosinas por cigarrillos que recibían también los no fumadores, pero no de marcas inglesas sino Jockey Club, obtenidos de nuestro depósito en Pto Argentino, reaprovisionado días antes de la finalización de las operaciones.

En el camarote donde fui alojado, compartido con otros cuatro camaradas, existía cierta rivalidad  entre el suscripto y otro Jefe de Infantería ambos fumadores de ley. Todo radicaba en que de los  cinco, dos fumábamos y tres estaban libres de este vicio, por lo que los primeros competíamos en atenciones y simpatía con los restantes para lograr el obsequio de los que ellos recibían. Si bien no existían gestos y las entregas se efectuaban entre sonrisas por parte de ambos “la circunstancial y pasajera procesión iba por dentro”

La cuota de cigarrillos era por demás exigua uno después de cada comida, según lo especificado porla Convenciónde Ginebra – así nos lo dijeron los que conocían sus disposiciones – esto condujo a lograr el la obtención  de una cuota adicional (marcas inglesas), mediante el canje de algunos elementos personales a los soldados ingleses que nos custodiaban (los de cuero eran los mas codiciados). Recuerdo que el límite lo imponía el valor que se otorgaba a algunos símbolos, como el  brevet, escudos, etc)

Un Coronel – años atrás, mi oficial instructor de IVto. año del Colegio Militar, en 1963 – realizaba reiteradamente, oficiando como Ayudante un Vicecomodoro, desfiles que iban de una punta a la otra del pasillo, al ritmo del canto  dela Cancióndel Infante. Las voces de estos Señores Oficiales no siempre eran lo afinadas que uno deseaba, pero el jocoso hecho ayudaba  a mantener nuestro espíritu en buena forma.

Un día nos pagaron en concepto de PG unas libras esterlinas (más o menos ocho), los viciosos adquirimos hasta seis paquetes de cigarrillos, golosinas y elementos de aseo. Por supuesto que también hubo canjes, golosinas (chocolate en especial) por cigarrillos.

La Convenciónestablecía el pago diferenciado por jerarquías pero los oficiales más antiguos decidieron que se realizara en forma igualitaria a todos los prisioneros.

Cierto día, por cada camarote pasó un militar inglés fotógrafo y su ayudante, que nos tomaron una foto, tipo prontuario incluso recuerdo que nos identificaba un número. Los fotografiados, adoptaban ciertas muecas que seguramente deben haber entorpecido la posterior identificación.

En un pasillo, que no era el nuestro, el jueves 8 de julio se hizo presente un Capitán de Corbeta o grado similar inglés, de Administración, que hablaba el español perfectamente bien con acento aporteñado. Lo primero que le preguntaron los prisioneros fue que noticias había sobre su destino, a lo que el interrogado respondió: “recién puede haber novedades el martes, porque mañana es nueve de julio, luego sábado y domingo y el lunes San Perón….”. Los más antiguos de inmediato advirtieron su conocimiento sobre lo ocurrido durante el gobierno depuesto en 1955, en ocasión de la  finalización de los  actos que se efectuaban los 17 de octubre, en los que  los presentes gritaban: “mañana San Perón”, obteniendo como respuesta el feriado del día siguiente.

Interrogado sobre el porque del conocimiento sobre el referido hecho y  su correcto dominio del “porteño” relató que había llegado ala Argentinacuando contaba un año ya que su padre gerenciabala Sucursalde una empresa telefónica,  cursando sus estudio primarios y secundarios en el  Colegio St George. Había regresado a G Bretaña a los diecinueve años.

Relataba un integrante del camarote 502, en el que se alojaba el Vicecomodoro (R- Art 62) Viñals, muy querido por todos, que dicho alojamiento se encontraba en una de las puntas del pasillo, siendo desechado por la mayoría porque estaba cerca de los baños (sin puertas) y el piso estaba inundado. Gracias a Dios – nos cuenta-  nos guiaba un “maestro” como el “viejo” Viñals (se subió de contrabando en un Hércules y apareció en Malvinas porque no se la quería perder). Gracias a él y al charco en el piso nos alojamos sólo cuatro, cuando  los demás camarotes eran ocupados por cinco y hasta seis, por lo cual algunos debían dormir entre las literas.

El “maestro”, todas las mañanas se ocupaba de vaciar un jarro de agua  en la alfombra para evitar que nos agregaran más prisioneros. De todos modos, una tarde nos visitó un prefecto que no tenía donde dormir. Nos cayó simpático, le revelamos el secreto del agua y, a partir de entonces, permaneció en el 502 el resto de los días.

El 9 de Julio, se llevó a cabo una ceremonia muy emotiva, formados en el pasillo, se cantó el Himno Nacional y se dieron vivas ala Patria, hubo lágrimas en el rostro de la mayoría de los Prisioneros. Ese día y como es tradicional, estrechamos la mano del superior más antiguo presente en el buque, el General Mario Benjamín Menéndez, quien era acompañado por el Almirante Otero, el Brigadier Castellanos y los otros dos Generales Prisioneros.

Durante este tiempo de reflexión, no exento de ansiedades, se labró una sólida amistad entre los prisioneros, hermanados por los difíciles momentos que compartían y el permanente recuerdo dela Patriay las familias.

Por el Coronel (R) VGM Roberto Eduardo Berazay

* Durante la guerra con la jerarquía de Mayor se desempeñó como jefe de la Compañíade Policía Militar 181.

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