Al Amigo Caído

Ten√≠a necesidad de escribirte esta carta querido ‚ÄúPato‚ÄĚ.

Pasaron muchos a√Īos y¬† tu recuerdo est√° intacto. Los chicos son grandes y mi pelo encaneci√≥. A√ļn¬† atesoro tus relatos de pibe, cuando so√Īabas con esas ‚Äúm√°quinas voladoras‚ÄĚ. Esas que gracias a tu voluntad y a tantos a√Īos de estudio pudiste volar. Me contabas tu vida de ‚Äúp√°jaro‚ÄĚ; libre de los fragores y del cansancio de tierra. Todo eso te hac√≠a feliz.

Tu familia creció como la mía. Me contabas tus cada vez mayores responsabilidades por el personal a cargo y los aviones cada vez más complejos que comandabas. Mi hijo Leonel veía en vos lo que sería… armaba y acumulaba avioncitos de todas las clases, emulándote. El sería un piloto como vos.

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De repente la guerra en esas islas lejanas tantas veces reclamadas por nuestro país. No dudaste un instante; te alistaste. Podrías haberte quedado en un escritorio, pero sentías el deber de buen criollo y de soldado. Ni pensaste que ibas a pelear contra la OTAN, personificados en el Reino Unido y los EEUU. Supe luego que nada te importaba más que tu Argentina. Nada. Y allá volaste.

Luchaste a diario. Supe de tus breves descansos (tal vez para poner tus cosas en orden). Y si; dispon√≠as de tu tiempo solo en funci√≥n de pele√°rsela a los ‚Äúgringos‚ÄĚ -dec√≠as-.

Un mal d√≠a nos ‚Äúcomunicaron‚ÄĚ que hab√≠as sido abatido y sobre tu desaparici√≥n en ese sur hostil. Sabes desde el cielo que sent√≠ la peor trompada en el est√≥mago. Una agria sensaci√≥n de dolor y vac√≠o en mi mente record√°ndote. Trat√© de recuperarme como pude; por vos, por los tuyos y por los m√≠os.

Tiempo despu√©s habl√© con tu jefe de entonces. Fue como lo imagin√© conoci√©ndote. C√≥mo hab√≠as actuado: un h√©roe ‚Äďremarc√≥-. No parabas, no descansabas y no te bajabas de ning√ļn avi√≥n.¬† Describi√≥ con detalle la vida en tiempos de guerra de la base. Como todos se juntaban y se abrazaban. Como sal√≠an en misi√≥n sin importarles que el tiempo les presentase su peor cara; sab√≠an que lo que hac√≠an era vital. Cont√≥ tambi√©n del ritual de la vuelta. Se volv√≠an a abrazar y lloraban por ca√≠dos. Me cont√≥ como crispados de dolor y rabia volv√≠an a salir para seguir‚Ķ

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Tu √ļltima misi√≥n fue en tu Lear Jet con tecnolog√≠a para vigilancia que te hac√≠a volar a mucha altura. Supe por tu jefe que tambi√©n ten√≠as tareas de distracci√≥n para atraer al enemigo y as√≠ dejar un camino libre por el cu√°l se colaban tus camaradas en sus ataques a la flota inglesa. Ese d√≠a fatal, volando muy alto, toc√≥ tu avi√≥n un poderoso misil Sea Dart, que los ingleses no ten√≠an hasta entonces y eran reci√©n provistos de EEUU. Ese 7 de junio de 1982 tus √ļltimas palabras fueron: -Llamando a base‚Ķ -llamando base. Nos tocaron‚Ķ No hay nada que hacer‚Ķ Caemos en picada‚Ķ Mam√°‚Ķ Viva la¬† patria‚Ķ

Varios a√Īos despu√©s encontraron tus restos y los de tus otros cuatro camaradas en una turbera de tantas en nuestras Islas Malvinas.

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Pato, cuando conocí tu final, supe que tus decisiones y tu coraje te llevaron mucho más allá de los límites del deber de un soldado. No soy un soldado pero sé que lo que vos hiciste lo comparo con lo aprendido en los libros de nuestra historia, de aquellos que pelearon por nuestra independencia con hechos heroicos, inigualables e irrepetibles.

Quiero que sepas que sos un héroe nacional como muchos otros. Pero uno contemporáneo. De los nuevos, los actuales. Te cuento -pero por favor no te rías-, que sos leyenda e historia. Si Pato; tu nombre y tu imagen están en cada espacio que los recuerde de este país. Te cuento que nunca pasarás al olvido y que te recordarán por generaciones.

Como ves Pato; te debía esta carta. Te adelanto que está pendiente mi visita a tu lugar de descanso. También que tenemos que terminar nuestra eterna partida de truco y que en casa tu foto está desde siempre escoltada por los avioncitos de Leonel.

Un abrazo. Rodolfo

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Datos:
El Comodoro de la Fuerza Aérea Argentina; Rodolfo De La Colina nació en la provincia de Buenos Aires un 17 de agosto de 1939.
Fecha en que todos los argentinos recuerdan el paso a la eternidad del Padre de la Patria José de San Martín.
Hijo de Don Manuel De La Colina y de Esmeralda Meisner;
Ingres√≥ a la Escuela de Aviaci√≥n Militar como cadete de 1er. a√Īo, un 3 de marzo de 1956, egresando como oficial con el grado de Alf√©rez del escalaf√≥n aire un 19 de diciembre de 1959.

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Pelear sin Armas
El Vicecomodoro De La Colina era el Jefe del Escuadr√≥n F√©nix. Este era un escuadr√≥n de pilotos, navegantes y t√©cnicos; civiles y militares que volaban aviones comerciales, que al comenzar el conflicto se alistaron voluntarios. Tanto el Lear Jet LR35 (avi√≥n ejecutivo) del Vicecomodoro De La Colina, como las dem√°s aeronaves, -a diferencia de las construidas para uso militar-, no se encontraban artilladas, ni con asientos eyectables, ni paraca√≠das, de modo que las mismas se enfrentaban al enemigo sin la posibilidad de dar respuesta b√©lica alguna ni salvaci√≥n, por lo que su √ļnica alternativa constaba en quedar libradas a su buena suerte y las maniobras evasivas que pudieran realizar para evitar el fuego enemigo.

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La √ļnica baja de este escuadr√≥n durante el conflicto fue la del Vicecomodoro De La Colina y su tripulaci√≥n, el Mayor Juan Jos√© Falconier; el Capit√°n Marcelo Lotufo; el suboficial ayudante Francisco T. Luna; y el suboficial auxiliar Guido A. Marizza.

Al Vicecomodoro Rodolfo de la Colina, se lo recuerda como un digno ejemplo al valor y a la vocación profesional, teniendo en cuenta que siendo Jefe del escuadrón Fénix, no tenía la obligación de volar, ni la de cumplir misiones de alto riesgo.

El Comodoro (PM) De La Colina se constituiría así en el oficial Argentino de mayor rango que moriría en combate… engrosando así la lista de los que supieron luchar y morir con dignidad por sus ideales…

Por Rodolfo Castellano

El Comodoro De la Colina se constituir√≠a as√≠ en el oficial de m√°s alta graduaci√≥n que morir√≠a en combate comandando la unidad a su cargo, comparable √ļnicamente con el coronel Brandsen del Ejercito Argentino muerto en combate al frente de sus hombres en la batalla de Ituzaingo en 1827 durante la guerra de la independencia, seg√ļn la historiograf√≠a argentina.

Rodolfo de La Colina se hizo merecedor de la medalla “LA NACION ARGENTINA AL MUERTO EN COMBATE”
y declarado por el Congreso de la Nación mediante la ley 24.950 Héroe de la Nación Argentina.

Colaboración Biguá

Luis Satini

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