La orden de regreso del material CH 47

A medida que el cerco ingles se cerraba sobre Puerto Argentino, aproximadamente del d√≠a 06 ‚Äď jun. ‚Äď 82 en adelante, se pod√≠a apreciar con claridad que ya no era necesario el vuelo de nuestros helic√≥pteros dado que la defensa Argentina se limitaba a unos pocos kil√≥metros de la capital de las islas y que esa defensa prontamente seria sobrepasada por las fuerzas inglesas, se comenz√≥ a pensar en la remota posibilidad de que nuestro material a√©reo no cayera en manos del enemigo.

4 regreso

Quien lanz√≥ la idea en primer t√©rmino fue el propio Brigadier Castellanos en conversaci√≥n con el suscripto. A la pregunta del Brigadier, ¬Ņsi era posible cruzar los Chinook al Continente?, le respond√≠‚Ķ ‚Äúlo intentaremos se√Īor Brigadier‚ÄĚ, pero esa respuesta involucraba dos cosas, una nuestra voluntad de hacerlo y la segunda la gran incertidumbre de poder conseguir en ese caos de la guerra todo lo que necesit√°bamos para poder intentarlo con alguna posibilidad de √©xito; desde el cambio de uno de los motores, que se hab√≠a tragado una bolsa pl√°stica para construir defensas con sacos de arena, la cual hab√≠a roto los alabes del compresor al transformarse en carb√≥n hasta una gr√ļa de campa√Īa del E.A. que hab√≠a sobrevivido a un ataque ingles que destruyo a uno de los Chinook del EA.

12 regreso

Entre el 06 y 08 el Brigadier Castellanos me vuelve a llamar a su puesto comando y me informa que las FAS hab√≠an ordenado el repliegue de los dos CH- 47 para realizar con tropas especiales de la Armada una infiltraci√≥n en la zona de Darwin detr√°s de las l√≠neas inglesas. Esta orden acelero nuestro trabajo de preparaci√≥n y mantenimiento, se consigui√≥ la gr√ļa de campa√Īa, se sac√≥ el motor de repuesto del aeropuerto de Puerto Argentino se cambi√≥ el motor pero a√ļn nos faltaban los tanques suplementarios para lograr la autonom√≠a que requer√≠a el vuelo, los cuales hab√≠an perdido en Darwin cuando cayera la BAM ‚ÄúC√≥ndor‚ÄĚ.

3 regreso

Este problema lo solucionamos haciéndonos de tanques vacíos de combustible de 200 litros que el E.A. tenía en proximidades de la casa del Gobernador y dos bombas reloj que sinceramente no recuerdo de donde aparecieron.

11 regreso

En la noche del d√≠a 08 – jun. √≥ 09 ‚Äď jun. 23/24 hs, me re√ļno con el Brigadier Castellanos y le informo que est√°bamos listos para salir y que si bien los dos B- 212 no pod√≠an volar por estar vencidos los rotores de cola y presentar fuertes vibraciones, se los pod√≠a embarcar en el ARA Bah√≠a Para√≠so como helic√≥pteros sanitarios. Este buque ten√≠a previsto entrar a Puerto Argentino el d√≠a 10 de junio aproximadamente.

10 regreso

Esa noche creo que no durmió nadie de nuestro grupo. Había planificado el vuelo en riesgo decreciente, quiere decir que la primer hora de vuelo sería la más comprometida para nosotros por cuanto debíamos evitar a los Harriers, a los Buques de la flota que creíamos se encontraban al este de Puerto Argentino y a los buques que horas antes habían sido atacados por la Fuerza Aérea Argentina en su intento de desembarco en Bahía Agradable y de los cuales sabíamos que algunos habían sido averiados pero no teníamos la menor idea de su posición. También durante las primeras tres horas y media por lo menos deberíamos volar nocturno sobre el mar y a muy baja altura para tratar de evitar ser detectados por la flota enemiga.

0 regreso

Hab√≠a tratado de mantener en secreto absoluto esta operaci√≥n, al punto que al Brigadier Castellanos lo informe de nuestra hora de despegue en la misma madrugada del d√≠a 09 de junio. Otro de los riesgos que deber√≠amos asumir era despegar para un vuelo de seis o siete horas sin ning√ļn tipo de informaci√≥n meteorol√≥gica de nuestro destino, tampoco quise requerirla por radio dado que eso pod√≠a delatar nuestras intenciones.

8 regresoComodoro Beltrame y el CP Fernandez

Pese a todas estas medidas de seguridad o velo de la operaci√≥n, la noche anterior a nuestro despegue me di cuenta que por alg√ļn lado se hab√≠a filtrado la informaci√≥n, dado que Nicol√°s Kasanzew me pidi√≥ que carg√°ramos un material f√≠lmico para entregar en el continente. Siempre me remordi√≥ haberle mentido al hombre que por su comportamiento y hombr√≠a de bien se hab√≠a ganado nuestra simpat√≠a en aquellos d√≠as de convivencia de momentos dif√≠ciles en extremo, pero cre√≠ que dici√©ndole que no exist√≠a tal vuelo por lo menos no llamar√≠a por tel√©fono o el mismo lo desmentir√≠a.

9 regreso

Alrededor de las 0400hs del d√≠a 09 de junio, deje a las tripulaciones en las maquinas alineando los sistemas de navegaci√≥n inerciales y me dirig√≠ al Puesto Comando para tratar de obtener informaci√≥n de donde se encontraba el n√ļcleo de la flota inglesa o que buques en proximidades de Puerto Argentino tanto con Harriers pod√≠an detectar los radares nuestros. Encontr√© resistencia a encender los radares, seg√ļn me dijeron en el Puesto Comando, porque hab√≠a actividad de helic√≥pteros enemigos en proximidades de Puerto Argentino y cosa que si era un hecho ya hab√≠an atacado con misiles antirradar. Luego de alg√ļn enojo de mi parte el entonces Mayor Silva, un compa√Īero y amigo a quien recurr√≠ en ayuda accedi√≥ a encender radar y pasarme la informaci√≥n actualizada. Una de las cosas que recuerdo vagamente es que una PAC aparec√≠a en pantalla alej√°ndose al este y que se perdi√≥ en descenso, lo cual me confirmaba que el o los portaaviones se encontraban donde hab√≠amos estimado.

1 regreso

Regrese r√°pidamente al pseudo hip√≥dromo donde esper√°bamos con nuestros helic√≥pteros, pregunte al Capit√°n Beltrame ¬Ņest√° todo listo? Me dijo que si, mande a uno de los tripulantes de mi CH 47 al otro a preguntar lo mismo, tambi√©n estaban listos y ordene despegue con cinco minutos de intervalo y absoluto silencio de radio.

7 regreso

Despegamos a las seis de la ma√Īana, en esa zona y en esa √©poca el crep√ļsculo matutino comenzaba entre las 0915 y 0930 hs o sea que ten√≠amos varias horas de nocturno por delante. Inmediatamente pusimos rumbo sur pensando que si el enemigo ten√≠a intenci√≥n de encontrarnos buscar√≠a en rumbo oeste. Volamos a treinta pies del agua, colocamos la alarma luminosa del radar alt√≠metro en treinta pies y manten√≠amos la luz encendi√©ndose y apag√°ndose. Si la flota estaba al este de Puerto Argentino, a cada minuto de nuestro vuelo le quit√°bamos posibilidad a los Harriers de alcanzarnos dado que ellos deb√≠an llegar a nosotros y regresar al portaaviones, su autonom√≠a se reduc√≠a directamente al 50 % (radio de acci√≥n).

13 regreso4 DE LA MADRUGADA DEL 14 DE JUNIO DE 1982

Volamos con rumbo 180 una hora y media, en el helicóptero todo era silencio, tratábamos de ver en la espesura de la noche algo, cualquier cosa, la cabina de pilotaje como la de carga estaban casi en oscuridad total, con el casco colocado, los diferentes ruidos de semejante máquina, se podía escuchar a los operadores de carga y mecánicos que con el piso inundado en combustible bombeaban sin descanso trasvasando JP 1 de los tambores de 200 lts. al sistema de combustible propio de la aeronave.

14 regreso

Al cabo de esa hora treinta pusimos rumbo al oeste (W) para recalar en la Isla de los Estados. Cuando pusimos rumbo al W ya nos sent√≠amos liberados de los Harriers. Volamos en ese rumbo ya m√°s preocupados en la meteorolog√≠a que desconoc√≠amos, que por las PAC inglesas, si siempre pens√°bamos que pod√≠amos encontrarnos con alguno de los buques que la flota adelantaba como piquete radar. Los hombres a bordo no habl√°bamos si no era algo estrictamente necesario relacionado al vuelo, ya hab√≠an transcurrido casi tres horas del despegue de Puerto Argentino, a√ļn era noche cerrada cuando en la frecuencia de radio que hab√≠amos coordinado entre ambos helic√≥pteros, escucho un llamado‚Ķ. ‚ÄúPuma, Zenon‚ÄĚ lo miro al Capit√°n Beltrame, sentado a mi lado y le digo ‚Äúsonamos‚ÄĚ, casi seguro que fui m√°s guarango, Puma era mi indicativo y Zenon el del Comandante del otro CH 47. Sab√≠a que para romper el silencio de radio impuesto deber√≠an tener un problema grave, Beltrame le contesto y se confirm√≥ mi presentimiento. Zenon nos informa que se le hab√≠a encendido la luz de alarma de la caja principal trasera, el manual de vuelo dice ‚Äúaterrice de inmediato‚ÄĚ. Fueron momentos de gran tensi√≥n para m√≠ y mezclado con bronca, ya no esper√°bamos m√°s problemas con el enemigo y estaba pr√≥ximo a desaparecer el problema del nocturno, el trasvase de combustible de emergencia hab√≠a funcionado y ahora se nos presentaba esta emergencia. No se pod√≠a aterrizar en un mar que no ve√≠amos y del cual no sab√≠amos su estado, para colmo, pensaba que el Copiloto del Zenon (Capit√°n Fern√°ndez) hab√≠a tenido esa misma emergencia en Marambio a fines de enero de ese a√Īo y al tocarse ambos rotores por el desfasaje que ocasiona el frenado de la caja da√Īada, la maquina se hab√≠a desintegrado salv√°ndose la tripulaci√≥n porque esto se produjo en el preciso momento que tocaban tierra.

Cuando Zenon me pasa la emergencia, le ordeno que tiren todo lo que puedan al mar para alivianar peso e imponerle a las cajas de transmisi√≥n el menor esfuerzo posible, tambi√©n disminuir la velocidad y volar lo m√°s cercano del mar que fuera posible, le ped√≠ la posici√≥n e iniciamos un viraje de 180 para volver en busca del H-91, a√ļn segu√≠a siendo de noche as√≠ que tuvimos que encender las luces de posici√≥n para vernos, en aproximadamente tres o cuatro minutos los localizamos y nos pusimos a volarle en formaci√≥n.

Rogábamos que comenzara el alba porque aun al lado de ellos sería casi imposible rescatarlos si tenían que tirarse a aterrizar o caían al mar.

Volamos en esa situaci√≥n algunos minutos imposibles de precisar con rumbo a la Isla de los Estados, comenz√≥ lentamente a amanecer, cada gota de luz era una gran esperanza, cuando ya era diurno y ve√≠amos a la isla en el radar a pocas millas nos adelantamos con nuestro helic√≥ptero para buscar un lugar apto de aterrizaje y tenerlo reconocido previamente para que la maquina en emergencia pudiera aterrizar de inmediato, la geograf√≠a de esta isla no es muy rica en lugar aptos para aterrizar, luego del reconocimiento aterrizamos en el lugar que nos pareci√≥ m√°s apto, dej√°ndole el mejor espacio a nuestra izquierda para el H ‚Äď 91 que aterrizo pocos minutos despu√©s, cuando sus ruedas se comenzaron a hundir en la turba respiramos con gran alivio.

Mientras nosotros con el H ‚Äď 93 esper√°bamos con los motores en marcha el H ‚Äď 91 debi√≥ cortar motor para verificar que gravedad ten√≠a la falla que hab√≠a causado la alarma. Luego que en el H-91 se detuvieron los rotores, los mec√°nicos comenzaron a revisar el sistema de transmisi√≥n, comprobando un cortocircuito en uno de los detectores de la caja trasera, esto fue r√°pidamente solucionado, ahora todo lo que faltaba era que no tuviera problemas para poner en marcha, arranco bien sin sobresaltos para nadie, despegamos con el 93 adelante y pusimos rumbo a Rio Grande, al despegue al cruzar una peque√Īa bah√≠a de la isla se nos apareci√≥ un buque que en esos momentos no pudimos identificar, continuamos con nuestro rumbo y arribamos a Rio Grande alrededor del mediod√≠a, all√≠ nos recibieron con alegr√≠a nuestros camaradas, nos ofrecieron un suculento almuerzo y luego de ello, previo recarga de combustible decolamos con rumbo a Rio Gallegos.

2 regreso

Al arribo en Gallegos se repitieron los saludos con nuestros camaradas pero aquí la cosa fue más rápido, dado que nos esperaba un F-27 con órdenes de trasladarnos al Comando de las FAS en Comodoro Rivadavia.

No recuerdo a qué hora aterrizamos en Comodoro pero sí que ya era entrada la noche, estábamos muy cansados y la tensión que nos había mantenido con todos los sentidos despiertos ya había desaparecido así que el cansancio se hacía notar más aun, pese a ello creíamos que continuaríamos vuelo a Bs.As., estábamos ansiosos por abrazar a nuestros seres queridos, pero al pie del avión nos esperaba el Comodoro Rivero, A-1 Personal del Estado Mayor de las FAS. El Comodoro en forma muy cortes nos ordenó que debíamos dirigirnos al hospital reubicable de la Fuerza Aérea que estaba instalado en Comodoro. En ese momento sentí indignación, primero porque se rompía la esperanza de seguir a Bs. As. y mi gente se lo había ganado, segundo porque tenía conmigo la situación más reciente de Puerto Argentino y consideraba que el Comandante debía recibirme a cualquier hora por esa causa.

En definitiva, con una gran paciencia y comprensión el Comodoro Rivero hacia mi persona, como soldados cumplimos la orden y llegamos al hospital reubicable.

Los médicos, las enfermeras, los oficiales y suboficiales nos esperaban en la puerta del módulo principal, nos recibieron de tal manera que nos sentimos reyes, luego de los abrazos, lo primero que nos dieron fue ropa limpia, después una buena ducha para cada uno, siguió una excelente cena, (mesa con mantel, servilletas, vasos y buena comida con vino) eso ya era algo olvidado para nosotros. Después nos dieron una cama con sábanas, almohadas! Y como si fuera poco pijama, casi siempre se valora más las cosas cuando se han perdido y nosotros habíamos perdido eso por unos dos meses. Caímos en las camas y nos desmayamos.

Tanto las tensiones como mi mal humor de la noche anterior hab√≠a pasado al otro d√≠a, luego del descanso reparador. Tarde un tiempo en darme cuenta que bien hab√≠a estado la orden de mandarnos derechito al reubicable. Durante las pocas horas que convivimos con los facultativos, sin que nosotros nos di√©ramos cuenta nos estaban chequeando ps√≠quicamente, lo hicieron bien y con mimos. Durante esa ma√Īana mi gente fue trasladada a Bs. As., yo me quede, me esperaba el Brigadier Crespo en el Comando.

6 regreso

La llegada al Comando de las FAS fue otro reencuentro con viejos camaradas, el Brigadier me recibi√≥ enseguida, luego de una breve conversaci√≥n donde le informe que suced√≠a en Puerto Argentino al momento de nuestra salida, creo que sab√≠a todo y mas tambi√©n, me ordeno abordar un avi√≥n que me esperaba en el aeropuerto y dirigirme a Rio Grande donde me aguardaban para una reuni√≥n un Almirante (Busser) que no recuerdo bien el apellido y otros oficiales de tropas especiales de la infanter√≠a de marina, creo que se llamaban ‚ÄúLagartos‚ÄĚ.

En mi cara inevitablemente se ve cuando algo me desagrada, es algo que me ha traído bastantes problemas. El Brigadier leyó y lo hizo muy bien, me pregunto qué me pasaba y fui sincero con él, le exprese que recién llegaba de Rio Grande, que lo que más quería era después de tanto tiempo darle un beso a mi esposa y a mis hijos aunque para ello solo tuviera diez o veinte minutos y él me estaba mandando al sur, el Brigadier Crespo fue comprensivo con el soldado cansado y ordeno que el avión despegue sin mí y que trasladara a los oficiales de la Armada a Comodoro para realizar la reunión en el Comando de las FAS.

La reunión se hizo por la tarde, participo el Brigadier, el Almirante y dos Capitanes de Corbeta de las fuerzas especiales y otros oficiales (pocos) del EM. El motivo fue evaluar la factibilidad de infiltrar con los dos Chinook tropas de la infantería de marina en proximidades de Darwin / Ganso Verde. Finalizada la reunión el Brigadier Crespo me dijo que en el aeropuerto me esperaba un avión, que fuera a ver a mi familia y que en unos días me quería en Comodoro Rivadavia.

Despegamos nocturno en un Lear Jet1, aterrizamos en Palomar al filo de la medianoche, allí recibí el abrazo más lindo, el de mi esposa Angélica y mis hijos, en casa estaba lista mi cena preferida, era la madrugada del día 11 de Junio de 1982.

 

El testimonio del entonces Mayor Oscar José Pose Ortiz de Rozas

Luis Satini

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